sábado, 3 de septiembre de 2016

INTERÉSATE - FAMILIA

¿Haces bien al espiar el móvil de tus hijos?





Hay padres que lo hacen y lo reconocen abiertamente, «pues claro que leo sus mensajes en las redes sociales», mientras que otros lo hacen pero no se atreven a confesarlo. ¿Es correcto espiar los mensajes que nuestros hijos mandan y reciben a través de internet? Se trata de una pregunta muy habitual que se hacen muchos padres cuando observan que sus hijos pasan horas delante de una pantalla mandando mensajes e imágenes a su gran red de «amigos». Las dudas sobre con quién estará hablando o qué tipo de información está compartiendo generan cierta ansiedad en el ambiente familiar.

Pero a este respecto, la ley es muy clara. Los niños, y menores de edad en general, son titulares de derechos desde el nacimiento. Así lo reconoce el Código Civil, artículo 30: «La personalidad se adquiere en el momento del nacimiento con vida [...]».

Así se garantiza, además, en la Ley Orgánica 1/1996 de protección jurídica del menor: «Los menores tienen derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen. Este derecho comprende también la inviolabilidad del domicilio familiar y de la correspondencia, así como del secreto de las comunicaciones».

Sin embargo, y este es el punto de discusión, matiza David Maeztu, abogado y socio de Abanlex, los padres como titulares de la patria potestad deben ejercerla (art. 154 Código Civil): «La patria potestad se ejercerá siempre en beneficio de los hijos, de acuerdo con su personalidad, y con respeto a su integridad física y psicológica». «Esta potestad comprende los siguientes deberes y facultades: velar por ellos, tenerlos en su compañía, alimentarlos, educarlos y procurarles una formación integral y, por otro lado, representarlos y administrar sus bienes».

Con la ley en la mano, explica David Maeztu, «no se pueden espiar los mensajes de los hijos, a menos que se tengan firmes sospechas de que esté en peligro». Asegura que es lógico que los padres quieran velar por la seguridad de los menores, pero no debe servir de excusa para tenerlos excesivamente controlados en todo momento. «Es como si hace años, cuando no existían las redes sociales, cogieran a escondidas el diario de los pequeños para leer sus páginas. Los niños tienen derecho a tener espacio para su intimidad. A medida que crecen demandarán más este espacio».

Este experto asegura que si los padres quieren saber más sobre lo que piensan, sienten o lo que hacen en las redes sociales, lo importante no es "cotillear" su información, «sino haber trabajado con ellos desde bien pequeños la comunicación, el respeto y la confianza». «El problema es que muchos padres no fomentan estos valores. A ello se suma —matiza— el gran desconocimiento de los padres sobre las redes sociales, lo que aumenta su temor ante lo desconocido».

Para el psicólogo Javier Urra, director de Urrainfancia y autor de numerosos libros, «los padres, tenemos la obligación de educar a nuestros hijos y eso conlleva supervisar sus conductas, también cuando están fuera de casa o cuando se comunican con iguales».

Explica que hay que tener criterio y sentido común, para no invadir su intimidad, a partir de una edad, que bien pudieran ser los 16 años, salvo que consideremos que esos contactos le ponen en situación de riesgo. Por ejemplo por consumos, por contacto con grupos sectarios o de fanatismo, por abducción a patologías en el ámbito de la alimentación, etc.

Javier Urra añade que «recientemente hemos conocido una sentencia relevante y que genera jurisprudencia del Tribunal Supremo, en relación a una anterior del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña. Se refiere a lo siguiente: una hija comunica a la madre que su hermana tiene contactos peligrosos con un adulto varón. La madre se hace pasar por otra persona y pone el caso en conocimiento de la policía de la Brigada de Investigación Tecnológica, la cual cursa ante el Juzgado. La defensa del encausado plantea que los datos obtenidos contra su defendido lo han sido de forma indirecta y vulnerando derechos de la niña».

«El Tribunal Supremo concluye que la madre estaba, no solo en su derecho, sino en el deber de conocer este peligroso contacto. Que no es un ciudadano cualquiera el que ha invadido la "privacidad" de la niña, sino su madre. Sentencia, relevante, y concluyente», explica el director de Urrainfancia.

Por todo ello, este experto asegura que «hemos de intentar ganar la confianza de los hijos, pero no podemos hacer dejación de nuestras obligaciones. Igual acontece con los objetos que un hijo trae a casa, pensemos en armas, drogas, o simplemente ropa que no es suya. Recordemos siempre que en el choque de derechos, prevalece el del mejor interés del menor y ello debe ser valorado por los adultos, cuanto más, si son sus padres. Si un hijo siente vulnerado sus derechos, siempre tendrá ocasión de acudir a la Justicia, que le escuchará y atenderá. Pero no podemos dejar a nuestros niños y jóvenes en situación de riesgo».









EDUCA - FAMILIA

COMO AYUDO A MIS HIJOS EN EL ESTUDIO




CONSIDERACIONES A TENER EN CUENTA 

Cuando hablamos de estudio, nos referimos a todo lo que tiene que ver con el trabajo escolar: hacer deberes, trabajos, resumir, repasar y propiamente estudiar o asimilar contenidos. Cada niño o niña tiene su propio estilo y preferencias a la hora de estudiar, por ello es importante conocerlas y adaptarse a ellas. 

Como normal general, si algo le funciona es mejor no modificarlo. Más metidos en el tema, es muy importante que los padres y madres tengan en cuenta que los estudios son responsabilidad del chico. Esto es clave, no solo que lo tengan presente las familias, sino que lo inculquen y transmitan a los hijos: aunque los padres puedan colaborar, los estudios son cosa de ellos. Los padres no son profesionales de la enseñanza: si bien los contenidos que aprenden los niños en estas edades son fáciles, enseñarlos no lo es. El trabajo de enseñar es de los profesionales preparados para ello: los maestros y maestras. Los padres pueden colaborar en los aspectos que se indicarán a continuación, a través de las pautas que se proponen. 


1. VALORAR LOS ESTUDIOS 

La primera pauta es que la familia valore los estudios. Esto se hace de diversas formas: transmitiendo expectativas y mensajes positivos hacia ellos, dándoles la prioridad que merecen en la vida del hijo o de la hija. Supone prestarles atención y valorar los logros que el chico consigue. También supone dar ejemplo de responsabilidad y cumplimiento del deber por parte de los padres. 

2. GARANTIZAR UNAS CONDICIONES MÍNIMAS 

Con esto nos referimos a que se garanticen desde el hogar unas pautas de sueño y alimentación adecuadas para afrontar el trabajo intelectual. Que se disponga de un espacio de estudio en casa con temperatura e iluminación adecuadas y sin distracciones. Evitar interrupciones durante el tiempo de estudio y una serenidad emocional en la vida del chico. 

3. ELABORAR HORARIO DE ESTUDIO 

Los padres pueden colaborar elaborando un horario de la tarde del niño o de la niña. En este horario se incluirán las diferentes actividades que lo ocupan, incluyendo un tiempo diario para estudiar. El horario se utilizará como referencia principal, aunque en algunas ocasiones se sea flexible y pueda modificarse. De forma orientativa proponemos los siguientes tiempos de estudio: 
  • 1º y 2º de Primaria, 6 y 7 años, unos 40 minutos; 
  • 3º y 4º de Primaria, entre 60 y 90 minutos; 
  • 5º y 6º de Primaria, alrededor de 90 minutos; 
  • En Secundaria, entre 90 minutos y 2 horas. 

4. SUPERVISAR 

Supervisar implica estar pendiente de ciertos aspectos del estudio: del cumplimiento del horario de estudio, del aprovechamiento del tiempo, de la realización de los deberes… en definitiva estar informado de la marcha general. También supone estar pendiente para elogiarlo y animarlo. Una forma de estar informados es revisar los cuadernos de clase, donde en ocasiones, los profesores dejan observaciones. 

5. AYUDAR A ORGANIZARSE 

Es bueno que le ayuden y enseñen a organizarse: a preparar lo necesario para el día siguiente, a usar la agenda, las listas de tareas, los calendarios o a priorizar las obligaciones. Hasta los 8 años o 3º de Primaria, es más eficaz utilizar un cuaderno que la agenda. Esta se puede empezar a usar a partir de los 9 años o 4º de Primaria. 

6. MANTENER CONTACTO CON EL COLEGIO 

Mantener contacto con el tutor o tutora es una forma de darle importancia a los estudios y de estar informado, además, es una manera de prevenir posibles dificultades. Como mínimo sería conveniente mantener una entrevista en cada trimestre, aunque el chico o la chica no tenga ningún problema. Si se necesita ayuda, se deben solicitar pautas claras y concretas: qué tengo que hacer; cómo y con qué lo hago.

7. OFRECER AYUDA DIRECTA 

Aunque la familia puede ayudar en aspectos concretos, ayudar no es sustituir, ni solucionar los problemas por el hijo o la hija. Algunas formas de ofrecer ayuda directa son: interpretar las instrucciones de una tarea, facilitar información, resaltar información clave o comprobar si se ha asimilado un contenido. 

8. PROMOVER OTROS APRENDIZAJES 

Por último, siempre pueden promover otros aprendizajes como fomentar la lectura, mejorar los idiomas, profundizar en el uso educativo de las nuevas tecnologías, el gusto por la música, la visita de museos, exposiciones, el teatro, acudir a conciertos y todo lo relacionado con el enriquecimiento cultural. 







REZA EN FAMILIA



FRASES - FAMILIA






PALABRA DE DIOS


 Evangelio Domingo 4 de Septiembre de 2016 – XXIII del Tiempo Ordinario


Lectura del Santo Evangelio según san Lucas (14, 25-33)

En aquel tiempo, mucha gente acompañaba a Jesús; él se volvió y les dijo: «Si alguno se viene conmigo y no pospone a su padre y a su madre, y a su mujer y a sus hijos, y a sus hermanos y a sus hermanas, e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío. Quien no lleve su cruz detrás de mí no puede ser discípulo mío. Así, ¿quién de vosotros, si quiere construir una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, a ver si tiene para terminarla? No sea que, si echa los cimientos y no puede acabarla, se pongan a burlarse de él los que miran, diciendo: “Este hombre empezó a construir y no ha sido capaz de acabar.” ¿O que rey, si va a dar la batalla a otro rey, no se sienta primero a deliberar si con diez mil hombres podrá salir al paso del que le ataca con veinte mil? Y si no, cuando el otro está todavía lejos, envía legados para pedir condiciones de paz. Lo mismo vosotros: el que no renuncia a todos sus bienes no puede ser discípulo mío.»


Palabra de Dios





EVANGELIO COMENTADO: NO DE CUALQUIER MANERA


Jesús va camino de Jerusalén. El evangelista nos dice que le “acompañaba mucha gente”. Sin embargo, Jesús no se hace ilusiones. No se deja engañar por entusiasmos fáciles de las gentes. A algunos les preocupa hoy cómo va descendiendo el número de los cristianos. A Jesús le interesaba más la calidad de sus seguidores que su número.

De pronto “se vuelve” y comienza a hablar a aquella muchedumbre de las exigencias concretas que encierra el acompañarlo de manera lúcida y responsable. No quiere que la gente lo siga de cualquier manera. Ser discípulo de Jesús es una decisión que ha de marcar la vida entera de la persona.

Jesús les habla, en primer lugar de la familia. Aquellas gentes tienen su propia familia: padres y madres, mujer e hijos, hermanos y hermanas. Son sus seres más queridos y entrañables. Pero, si no dejan a un lado los intereses familiares para colaborar con él en promover una familia humana, no basada en lazos de sangre sino construida desde la justicia y la solidaridad fraterna, no podrán ser sus discípulos.

Jesús no está pensando en deshacer los hogares eliminando el cariño y la convivencia familiar. Pero, si alguien pone por encima de todo el honor de su familia, el patrimonio, la herencia o el bienestar familiar, no podrá ser su discípulo ni trabajar con él en el proyecto de un mundo más humano.

Más aún. Si alguien solo piensa en sí mismo y en sus cosas, si vive solo para disfrutar de su bienestar, si se preocupa únicamente de sus intereses, que no se engañe, no puede ser discípulo de Jesús. Le falta libertad interior, coherencia y responsabilidad para tomarlo en serio.

Jesús sigue hablando con crudeza: “Quien no lleve su cruz detrás de mí, no puede ser mi discípulo”. Si uno vive evitando problemas y conflictos, si no sabe asumir riesgos y penalidades, si no está dispuesto a soportar sufrimientos por el reino de Dios y su justicia, no puede ser discípulo de Jesús.

No se puede ser cristiano de cualquier manera. No hemos de confundir la vida cristiana con formas de vivir que desfiguran y vacían de contenido el seguimiento humilde, pero responsable a Jesús.

Sorprende la libertad del Papa Francisco para denunciar estilos de cristianos que poco tienen que ver con los discípulos de Jesús: “cristianos de buenos modales, pero malas costumbres”, “creyentes de museo”, “hipócritas de la casuística”, “cristianos incapaces de vivir contra corriente”, cristianos “corruptos” que solo piensan en sí mismos, “cristianos educados” que no anuncian el evangelio…




domingo, 28 de agosto de 2016

NOTICIAS - FAMILIA

La «marcha» de los jóvenes españoles cada vez se apaga antes




Las horas de ocio de los jóvenes disminuyen, pero su intensidad aumenta


La mitad de los jóvenes españoles coincide en que salir por la noche les permite hacer algo diferente y el 30% añade que les da sensación de libertad. El estudio «La marcha nocturna: ¿Un rito exclusivamente español?» realizado por el Centro Reina Sofía, centro privado creado por la FAD, afirma que los jóvenes entre 16 y 29 años disfrutan de cerca de 41 horas de ocio a la semana. Los fines de semana y períodos de vacaciones, como el verano, influyen a este aumento con la oferta de un mayor número de lugares de ocio.

Además, se ha producido un cambio en la manera de «salir de fiesta» de la juventud española, ya que del 78% que sale por las noches un 30,4% asegura volver a casa antes de las 2 de la madrugada. Tan solo el 12,7% de jóvenes vuelve a casa pasadas las seis de la mañana. También se calcula que aproximadamente la mitad de aquellos que afirman salir por la noche lo hacen solo una o dos veces al mes, mientras que cerca del 30% afirma salir cada fin de semana.

Esto puede deberse a la adopción del patrón de «consumo nórdico» donde los jóvenes se reúnen para realizar una ingesta de alcohol en grandes cantidades, pero en un lapso de tiempo pequeño. Por otro lado, son las mujeres quienes vuelven a casa varias horas antes que los hombres y por edades, los de 20 a 24 alargan más la fiesta nocturna que los que recientemente acaban de cumplir la mayoría de edad.

En cuanto a las actividades preferidas durante las noches de fiesta, los bares, cafeterías y pubs están ganando terreno, y con mucha diferencia, a los conciertos o el botellón, a los que tan solo acuden entre el 13 y 18% de los jóvenes. Sin embargo, este tipo de ocio de bares también se encuentra en disminución en comparación con años anteriores, cuando en 2004 un 79,7% de españoles optaban por ello, ahora se ha visto disminuido a un 62,6%.





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FRASES - FAMILIA







REZA EN FAMILIA

Oración de los padres por los hijos




Señor, Padre bueno,

te damos gracias por habernos dado estos hijos.


Es una alegría para nosotros,

y las preocupaciones,

temores y fatigas

que nos cuestan,

las aceptamos con serenidad.


Ayúdanos a amarlos sinceramente.

A través nuestro has hecho surgir vida;

desde toda la eternidad

tú los conocías y amabas.

Danos sabiduría para guiarlos

paciencia para instruirlos

vigilancia para

acostumbrarlos al bien

mediante nuestro ejemplo.


Fortaleces nuestro amor

para corregirlos

y hacerlos más buenos.


Es tan difícil a veces comprenderlos

ser como ellos nos desean, ayudarlos a hacer su camino.



Enséñanos tú Padre

bueno por los méritos de Jesús

tu Hijo y Señor nuestro. Amén




INTERÉSATE - FAMILIA

Las familias tienen que esperar entre cuatro y ocho años para adoptar a hijos en territorio nacional o en otros países




El día que Leyre dijo “papá” por primera vez, Fernando, de 37 años, y Laura, de 36, sintieron que habían cumplido el deseo de formar una familia, tras ocho años intentándolo. Ese fue el tiempo en que la pareja de madrileños tuvo que esperar para adoptar a la niña vietnamita, que acaba de cumplir 18 meses y que llegó a casa en junio. Esa demora ha provocado una brusca caída en el número de personas interesadas en adoptar tanto en territorio nacional como internacional. Entre 2010 y 2014 las nuevas solicitudes de adopción en España – donde el tiempo de espera es de cuatro a ocho años – se redujeron a la mitad (de 3.376 a 1.431), según los datos del Ministerio de Sanidad, Seguridad Social e Igualdad.

En el mismo período también han bajado en un 72% (de 5.000 a 900) las solicitudes internacionales, porque los plazos en el exterior no han dejado de alargarse. Entre 2005 y 2010, cuando hubo un boom de adopciones en otros países, superando las 5.000, el tiempo medio de espera era de dos años. Actualmente, ese plazo puede llegar a los ocho años, según CORA (Coordinadora de Asociaciones en Defensa de la Adopción y el Acogimiento). La ratificación del Convenio de La Haya, que protege mejor el interés y el cuidado del menor, pero que endurece los requisitos, y el cambio de políticas de adopción en países como Rusia o China justifican las cifras. “Priero esos estados intentan que los niños sean acogidos dentro de la propia familia o en el mismo país. Solo si no se cumplen esas expectativas pueden ser asignados por extranjeros”, explica Benedicto García, coordinador de CORA (Coordinadora de Asociaciones en Defensa de la Adopción y el Acogimiento).

Por eso Fernando y Laura decidieron adoptar en Vietnam, con la ayuda de una entidad colaboradora en la adopción internacional (ECAI). Aun así, vivieron una odisea burocrática. Empezaron los trámites en 2008, cuando el país acaba de abrir relaciones con España. “Nada más empezar, hubo una avalancha de interesados en adoptar allá y tardamos en entrar en la lista de espera”, cuenta Laura. Luego España cortó por un año las relaciones con Vietnam, que cambió su ley de protección a los menores, lo que significó otros dos años de espera. Por fin, entre 2010 y 2011, el país asiático decidió que solo daría en adopción a niños con hermanos, necesidades especiales o algún grado de discapacidad. Fernando y Laura solo pudieron tener a Leyre porque la niña sufre una dermatitis atópica.

Si hubiese tenido que esperar más, la pareja no hubiera podido tener una hija, ya que en España el límite de edad para solicitar la adopción es de 40 años. “Hay que empezar los trámites a los 35 años, aproximadamente, porque cuando te asignan un hijo ya tienes entre 40 y 45”, afirma Benedicto García. El coordinador de CORA asegura que esa es otra razón por la que han descendido las solicitudes. “A esa edad, la mayoría de las personas no tiene una vida económicamente estable y no se plantea tener una familia”, señala García.

Espera en doble fila


Para aumentar las posibilidades de tener un hijo, muchas familias optan por apuntarse a las listas de adopción nacional e internacional a la vez. Fue lo que hizo García, hace 25 años. Él y su pareja lo intentaron en España y, después de cuatro años de espera, empezaron a tramitar la adopción en India, donde tuvieron a una hija dos años después. Cuando la niña llevaba un año en casa, se les asignó, tras siete años de haber empezado el proceso, un hijo español.

Lo mismo les pasó a José Antonio y Mari Ángeles, una pareja que no podía tener hijos biológicos y que decidió adoptar en 2000. En aquel momento, las listas españolas estaban cerradas, por lo que decidieron probar suerte en India. En 2005, su primer hijo llegaba a casa, con dos años. Cuando todavía tramitaban la adopción en Asia, España abrió las solicitudes y ellos se apuntaron. En 2007, conocieron a su hijo español, con tan solo 12 días de vida. “Cuando eres padre adoptivo, no eliges cuantos hijos vas a tener, ni cuándo. Eso depende de la burocracia. Lo único que puedes hacer es estar preparado para todo”, afirma José Antonio.

Fernando y Laura emprenden el mismo camino. Quieren dar un hermano o una hermana a Leyre y están en la lista de espera para adoptar en España. Se preparan para otra “gestación” larga, pero esta vez con menos ansiedad. “La primera adopción es muy dura. Sabes cuando empiezas, pero no sabes cuándo va a acabar, o si acabará bien. Ahora que ya somos una familia nos sentimos más preparados para seguir intentándolo”, cuenta Fernando.







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EDUCA FAMILIA

Los millennials son la generación que mayor predisposición muestra por ayudar a la familia


Existen responsabilidades que, con independencia a qué generación pertenezcamos, son unánimes para todos. Por ejemplo, ¿quién no ha pensado en el dinero que tiene que ahorrar para su jubilación? ¿O qué padres no se han pasado más de una noche en vilo calculando cómo pagar la universidad de sus hijos?

El un estudio realizado por MetLife se demuestra que existe un fuerte deseo en la sociedad por proveer económicamente a los más allegados. De hecho, son las personas más jóvenes las que mayor predisposición muestran por ayudar a los hijos (un 85% de la Generación Y o millennials) —quizá por toda la ayuda económica que han recibido de sus padres desde la juventud— frente al 77% de los Baby Boomers.

Facilitar la mejor educación posible


Entre las prioridades de los padres está la de facilitar a sus hijos la mejor educación posible: nueve de cada diez encuestados entienden que los progenitores tienen, al menos, una leve responsabilidad económica para apoyar la educación superior de sus hijos, y casi la mitad del total (48%) eleva su opinión a que es una obligación absoluta.





Apoyo en los reveses financieros


Debido a la situación económica que hemos atravesado los últimos años, hemos tenido que demandar en mayor medida ayuda a nuestros mayores. En este sentido, un 44% de los encuestados reiteran que consideran una responsabilidad absoluta apoyar a su hijo adulto en caso de que éste atraviese un revés financiero. No es de extrañar por tanto, que sean los más jóvenes (49% de la Generación Y) los que consideren que los padres tienen una responsabilidad definida de ayudar con dinero en tiempos de precariedad financiera.

¿Cómo protegerse?


Por otra parte, ¿cómo actúan las personas ante la muerte de un familiar cercano? El 78% de las personas cree que existe un compromiso de asegurar la economía de la familia en este caso. Un poco más de la mitad (52%) sienten el deber de proteger a los hijos, siendo los Baby Boomers (38%) los menos preocupados por esta cuestión y los ‘millennials’ (63%) los que más.

En relación a las parejas, existe cierta confianza de que ésta no tendrá problemas para mantener su nivel financiero. Quizá por eso un tercio de las personas estima que solo hay que ofrecerles un sustento económico para ayudar a mantener el estilo de vida un máximo de 10 años. Los más jóvenes son los más proclives a defender esta idea (Un 36% de la Generación X y un 47% de la Generación Y). En cambio, el 36% afirma que es necesario afianzar la economía del viudo/a para el resto de su vida, fundamentalmente los Baby Boomers (44%).

La pregunta ahora es, ¿cómo aseguran estas personas el futuro de sus más allegados? Tres de cada cuatro personas poseen una póliza. Es interesante observar como el porcentaje de personas que tienen un seguro de vida incrementa a medida que avanza la edad. Los ‘millenials’ (55%) son los menos preocupados a la hora de estar asegurados en contraste con los Baby Boomers (82%).

En definitiva, desde la educación universitaria de los hijos hasta los planes de jubilación, todas estas decisiones se acometen en base a nuestras responsabilidades y obligaciones familiares.




FRASES - FAMILIA






PALABRA DE DIOS

Domingo 28 de Agosto de 2016  -  XXII del Tiempo Ordinario – Ciclo C -


Lectura del Santo Evangelio según san Lucas (14, 1.7-14)

Un sábado, entró Jesús en casa de uno de los principales fariseos para comer, y ellos le estaban espiando. Notando que los convidados escogían los primeros puestos, les propuso esta parábola: «Cuando te conviden a una boda, no te sientes en el puesto principal, no sea que hayan convidado a otro de más categoría que tú; y vendrá el que os convidó a ti y al otro y te dirá: “Cédele el puesto a éste.” Entonces, avergonzado, irás a ocupar el último puesto. Al revés, cuando te conviden, vete a sentarte en el último puesto, para que, cuando venga el que te convidó, te diga: “Amigo, sube más arriba.” Entonces quedarás muy bien ante todos los comensales. Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.»

Y dijo al que lo había invitado: «Cuando des una comida o una cena, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos ricos; porque corresponderán invitándote, y quedarás pagado. Cuando des un banquete, invita a pobres, lisiados, cojos y ciegos; dichoso tú, porque no pueden pagarte; te pagarán cuando resuciten los justos.»


Palabra de Dios




EVANGELIO COMENTADO: SIN ESPERAR NADA A CAMBIO


Jesús está comiendo invitado por uno de los principales fariseos de la región. Lucas nos indica que los fariseos no dejan de espiarlo. Jesús, sin embargo, se siente libre para criticar a los invitados que buscan los primeros puestos e, incluso, para sugerir al que lo ha convidado a quiénes ha de invitar en adelante.

Es esta interpelación al anfitrión la que nos deja desconcertados. Con palabras claras y sencillas, Jesús le indica cómo ha de actuar: «No invites a tus amigos ni a tus hermanos ni a tus parientes ni a los vecinos ricos». Pero, ¿hay algo más legítimo y natural que estrechar lazos con las personas que nos quieren bien? ¿No ha hecho Jesús lo mismo con Lázaro, Marta y María, sus amigos de Betania?

Al mismo tiempo, Jesús le señala en quiénes ha de pensar: «Invita a los pobres, lisiados, cojos y ciegos». Los pobres no tienen medios para corresponder a la invitación. De los lisiados, cojos y ciegos, nada se puede esperar. Por eso, no los invita nadie. ¿No es esto algo normal e inevitable?

Jesús no rechaza el amor familiar ni las relaciones amistosas. Lo que no acepta es que ellas sean siempre las relaciones prioritarias, privilegiadas y exclusivas. A los que entran en la dinámica del reino de Dios buscando un mundo más humano y fraterno, Jesús les recuerda que la acogida a los pobres y desamparados ha de ser anterior a las relaciones interesadas y los convencionalismos sociales.

¿Es posible vivir de manera desinteresada? ¿Se puede amar sin esperar nada a cambio? Estamos tan lejos del Espíritu de Jesús que, a veces, hasta la amistad y el amor familiar están mediatizados por el interés. No hemos de engañarnos. El camino de la gratuidad es casi siempre duro y difícil. Es necesario aprender cosas como estas: dar sin esperar mucho, perdonar sin apenas exigir, ser más pacientes con las personas poco agradables, ayudar pensando solo en el bien del otro.

Siempre es posible recortar un poco nuestros intereses, renunciar de vez en cuando a pequeñas ventajas, poner alegría en la vida del que vive necesitado, regalar algo de nuestro tiempo sin reservarlo siempre para nosotros, colaborar en pequeños servicios gratuitos.

Jesús se atreve a decir al fariseo que lo ha invitado: «Dichoso tú si no pueden pagarte». Esta bienaventuranza ha quedado tan olvidada que muchos cristianos no han oído hablar nunca de ella. Sin embargo, contiene un mensaje muy querido para Jesús:

«Dichosos los que viven para los demás sin recibir recompensa. El Padre del cielo los recompensará».