martes, 19 de enero de 2016
lunes, 18 de enero de 2016
VIDEOJUEGO STAR WARS BATTLEFRONT –
PS4
Entrega de la serie Battlefront
para La Guerra de las Galaxias, que vuelve a llevarnos a los combates masivos y
al disfrute multijugador a través de internet. Combates aéreos con cazas,
vehículos emblemáticos como el Halcón Milenario o la Slave I de Boba Fett y
todo lo que puedes esperar de Star Wars, en este videojuego galáctico.
Es uno de los grandes fenómenos
que ya está a la venta desde el 12 enero del 2016 y uno de los shooters más
importantes que hay previstos. Se trata de la nueva presencia de Battlefront en
el universo de los videojuegos, y del primer gran título sobre Star Wars que se
prevé para los próximos tiempos.
El lanzamiento de Star Wars
Battlefront quiere agradar a todos los públicos posibles, y para ello buscan
una oferta jugable que sea capaz de adaptarse a un gran número de tipos de
aficionados. Por otro lado la renuncia a
las clases propiamente dichas y la apuesta por una mecánica de personalización
de los soldados a través de sus armas facilita la posibilidad de que podamos tener
un control total sobre cómo combatiremos en el campo de batalla.
CRÍTICA DEL VIDEOJUEGO
Uno de sus mayores problemas es su
simpleza jugable, un punto fuerte en las primeras partidas, a medio y largo
plazo se le puede volver en contra, sobre todo si eres uno de esos jugadores
que pretende estar jugando varias horas al día durante semanas. A esto tampoco
ayuda su escasez de contenidos, pocos mapas, pocas armas y lo que es peor,
saber que a la vuelta de la esquina te están esperando un montón de contenidos
descargables de pago, por lo que si quieres disfrutar de la experiencia Star
Wars: Battlefront, tendrás que gastarte unos 120 euros, que no es poco.
Pero por lo demás estamos ante un
juego de acción multijugador excelente, que se siente de nueva generación en
todos los sentidos, desde su rotundo apartado audiovisual, a una impecable
infraestructura online, con un matchmaking soberbio, que te introduce en las
partidas al instante, y unos combates que transcurren como la seda, sin
desconexiones o lag, todo funciona a la perfección
VIDEOJUEGO GTA V
GTA 5 es la quinta entrega de la
exitosa saga de videojuegos sandbox desarrollada por Rockstar Games. Con
millones de ventas a sus espaldas y uno de los mundos abiertos más ricos hasta
la fecha, Grand Theft Auto V transporta al jugador a Los Santos, una extensa y
soleada metrópolis en declive que lucha por mantenerse a flote en una era de
incertidumbre económica y realities baratos.
En este contexto tan crítico y
sarcástico de la sociedad actual, tres criminales muy diferentes barajan sus
probabilidades de éxito: Franklin, un estafador callejero en busca de mucho
dinero; Michael, profesional ex convicto con un retiro muy diferente al que
imaginaba; y por último Trevor, un maníaco violento cuya motivación pasa por
encontrar drogas baratas que meterse y propinar nuevos atracos. Los tres unidos
crean una banda en la que se lo jugarán al todo o nada para lograr el gran
golpe de sus vidas: hacerse ricos.
Y es que GTA 5 combina historia y
jugabilidad de una nueva forma vista en la serie. Los jugadores entran y salen
repetidamente de las vidas de los tres personajes, participando en todos los
aspectos de la historia entrelazada del juego. Un mundo abierto gigantesco
repleto de posibilidades y experiencias: desde atracos, persecuciones
policiales, carreras y tiroteos, hasta actividades más pintorescas como saltar
en paracaídas, jugar al tenis o al golf entre otros.
CRÍTICA DEL VIDEOJUEGO
Es un videojuego violento, que se
salta toda norma, que te involucra muchísimo y crea adicción para el que juega, sean jóvenes como no tan jóvenes.
«La forma en que el juego trata a las
mujeres, todas (…) existen sólo para ser
motivo de burla, ser miradas de forma sucia o que se rían de ellas, es una
preocupación real, hasta que te das cuenta de que eso también se aplica a los
personajes masculinos”
Rockstar lanza un mensaje
importante bastante poderoso, uno que más adelante reconoce uno de los
protagonistas, “todos somos personas despreciables», y esto es de forma
continua.
domingo, 17 de enero de 2016
¿QUÉ CINE VEN LOS JÓVENES?
PELÍCULA STAR WARS: EPISODE VII – THE FORCE AWAKENS
(En español: Star Wars: Episodio VII - El Despertar de la Fuerza) es una película estadounidense del género ópera espacial. Estrenada en Estados Unidos el 18 de diciembre de 2015, está dirigida, coescrita y coproducida por J. J. Abrams y es la séptima entrega de la saga Star Wars, atendiendo tanto a la fecha de estreno como a la cronología interna de la serie, pues transcurre unos 30 años después del sexto episodio, Return of the Jedi.
Inicia así una tercera trilogía, que se añade a las dos ya existentes. Producida por Lucasfilm (propiedad de Abrams) y distribuida a nivel mundial por Walt Disney.
El despertar de la Fuerza sigue la lucha de Rey, Finn y Poe Dameron con la resistencia, liderada por veteranos de la Alianza Rebelde, contra Kylo Ren y la Primera Orden, surgida a partir del Imperio Galáctico.
Es la primera película de la saga Star Wars que es distribuida por parte de Disney. Pese al retiro de George Lucas, quien aun así ha colaborado en ella como consultor creativo durante las primeras etapas de producción. La película es producida por Kathleen Kennedy y John Williams compositor de las seis películas anteriores, volvió para componer la música de la película. Su realización fue anunciada el 30 de octubre de 2012.
El rodaje, realizado en estudios y exteriores repartidos entre el Reino Unido, Islandia y Emiratos Árabes Unidos, comenzó en Abu Dabi el 16 de mayo de 2014 y terminó en el Reino Unido el 3 de noviembre de ese mismo año.
El despertar de la Fuerza tuvo su pre - estreno en Los Ángeles el 14 de diciembre de 2015, y se estrenó el 18 de diciembre de 2015, más de 10 años después del estreno del último episodio de la franquicia, Star Wars: Episode III - Revenge of the Sith (2005).
CRÍTICA DE LA PELÍCULA
Ha sido muy bien recibida, tanto por la crítica especializada como por la mayoría del público y seguidores de la saga. Además, ya es la película con mayor recaudación de la saga y la tercera película más taquillera de todos los tiempos. Por otro lado, ha sido fuertemente criticada por su similitud con la primera película de la trilogía original. George Lucas, creador, exdirector y exproductor de la saga, criticó el enfoque del Episodio VII. Concluyó que había vendido los derechos de la historia a "esclavistas blancos", y que la película es una versión retro de la saga, poco original y muy parecida a las anteriores, aunque más tarde retiró sus palabras.
Hay dos secuelas programadas, el Episodio VIII para el 26 de mayo de 2017 y el Episodio IX, última película en la trilogía secuela, para 2019.
Deberes divertidos, ¿es posible?
Si
cada tarde temes el momento de ayudar a tus hijos con los deberes, te
ayudamos
a convertirlo en algo divertido.
Los deberes están en el centro de
la polémica. Son muchos los padres que consideran que las horas que sus hijos
pasan en el colegio son más que suficientes para realizar las tareas
pertinentes y que, por tanto, no es necesario que los niños lleven deberes a casa.
Bien es cierto que este colectivo se está haciendo escuchar cada día más, sin
embargo, la mayoría de los niños en edad escolar salen de sus centros
educativos con las mochilas cargadas de tareas, por lo que, mientras se logra
cambiar esta tendencia, lo mejor es procurar tener una actitud positiva
ante los deberes para evitar que se conviertan en un lastre agotador.
Bien es cierto que para eso se
requieren altas dosis de paciencia, de creatividad y un esfuerzo extra por
parte de los padres que han de implicarse en las tareas de sus hijos y
realizar un seguimiento cercano de sus estudios. Se trata de acompañar a los
pequeños creando juegos con los que les resulte divertido adquirir los
conocimientos que trabajan en el colegio.
Establece una actividad positiva en la que se celebre cada
logro
Para lograrlo se puede empezar
estableciendo una actitud positiva en la que se celebre cada logro,
favoreciendo así también la responsabilidad del menor. Para eso, es necesario
también tener bien claros los objetivos. También puedes utilizar
incentivos como pegatinas o caritas felices para los niños más
pequeños o estímulos adaptados a los pequeños de más edad.
Es importante que los niños
entiendan que los deberes son su responsabilidad pero también han de comprender
que en la vida hay cosas más importantes que las tareas escolares para que no
les creen frustración o tensiones innecesarias que puedan causarles estrés.
El juego
No podía quedar fuera de esta
postura ante los deberes el juego como mejor método de aprendizaje. Así, el
juego puede abordarse desde dos perspectivas. De un lado, aprovechar las
virtudes de las nuevas tecnologías haciéndose con aplicaciones que puedan
servir de inspiración o de ayuda para realizar las tareas.
El mejor método de aprendizaje es
el juego
Por otro lado, tirando de
imaginación y creando juegos, canciones o retahílas que ayuden a los niños a
aprender los temas y que conviertan los deberes en algo divertido. Un ejemplo
lo encontramos en Sparks and rockets que ofrece algunas
sugerencias para hacer de las tardes de estudio en casa una experiencia
positiva de la mano de la creative coach Nuria Pérez Paredes.
sábado, 16 de enero de 2016
La familia, escuela de valores
La familia, núcleo de la
sociedad, es escuela de valores donde se educan, por contagio, todos los que la
integran. Es en la familia donde se crean vínculos afectivos, donde se quiere a
cada uno por lo que es, con cualidades y defectos. Nuestra familia es el
espacio de la intimidad. Somos conocidos totalmente, no necesitamos de ningún
´´curriculum´´ para que nos aprecien. Esto influye para que sea el ámbito
propicio, donde, gracias a la convivencia, se aprendan unos valores que
perduran siempre. Todos los padres queremos que nuestros hijos sean felices.
Los hijos lo serán en la medida que vean que sus padres lo son. La mejor
referencia es la vida de los padres. Reflexionaremos sobre algunos puntos que
son primordiales para la vida cotidiana.
El primer gran valor que deberán
aprender será saber amar porque, cuando hemos aprendido a amar, lo hemos
aprendido todo. Amar conlleva muchos valores: olvido personal, generosidad,
fortaleza, flexibilidad, comprensión, etc. Teresa de Calcuta nos recuerda que
´´amar es no parar´´. Podemos hacerle caso y repartir afecto a todos los de la
familia. El afecto da seguridad y la seguridad da autoestima y, con autoestima,
es más fácil interiorizar los valores que los progenitores quieren transmitir.
También saber perdonar de todo
corazón, no acumulando reproches. Pasar por alto cambios de humor. No recordar
continuamente los agravios recibidos. Enseñar a perdonar es colaborar a la paz.
El rencor y la venganza sólo ayudan a destruir. El perdón es un punto esencial
para ayudar a vivir la solidaridad y el respeto por los demás. El matrimonio
que sabe olvidar, que deja el amor propio en el bolsillo y no se enoja, enseña
a perdonar a sus hijos. Un ambiente de serenidad, de no criticar a nadie, de
saber disculpar, es de gran ayuda para la integración social de los hijos.
Los padres somos el espejo de
convicciones donde se reflejan nuestros hijos. Por esto hemos de ser coherentes
con lo que decimos y hacemos. Jesús Urteaga en su libro Dios y la familia, nos
dice: ´´Espero mucho más de padres mudos y santos, que no de predicadores y
sermoneadores que no hacen lo que dicen´´. Repetir demasiado los consejos puede
resultar aburrido y poco motivador para los hijos. El testimonio es la clave
para la transmisión de valores. Estos valores se transforman en virtudes por el
esfuerzo personal y la gracia que se recibe de Dios.
De bien pequeños, y también
después del uso de razón, aprenden los niños del modelo que presentan sus
padres y aprenden a distinguir, cuando hay orden, lo que es correcto. Por parte
de los padres es primordial la creación de hábitos.
Los hábitos buenos conducirán a
las virtudes, así como los malos conducirían a los vicios. ´´El orden exterior
ayuda a construir el orden interior´´, escribe Juan Valls Julià en su libro El
desarrollo total del niño. Es también cierto que, para una familia cristiana,
el orden ideal será hacer vivir las virtudes humanas teniendo siempre presente
a Dios.
Finalmente, valorar el trabajo.
El trabajo bien hecho conlleva una serie de virtudes: humildad, espíritu de
servicio hacia los demás, prudencia, constancia, lealtad, laboriosidad, etc.
Los padres somos los
protagonistas de estas breves reflexiones. Cada familia tiene su estilo y se
planteará qué valores quiere transmitir. Estos se irán contagiando por osmosis
si nos esforzamos en vivir con alegría y constancia las cosas pequeñas sin
quejarnos. No se trata de hacer cosas grandes, sino de actuar empezando por
nosotros mismos. Por último, dar gracias por todo y a todos para enseñar a los
hijos el agradecimiento. Todo con paciencia se puede llevar a buen término.
Recordemos al poeta Rabindranath Tagore: ´´No es el martillo el que deja
perfectas las piedras, sino el agua con su danza y canción´´.
EVANGELIO DOMINGO 17 ENERO 2016
Lectura del santo evangelio según san Juan (2,1-11):
En aquel tiempo, había una boda en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba allí. Jesús y sus discípulos estaban también invitados a la boda.
Faltó el vino, y la madre de Jesús le dijo: «No les queda vino.»
Jesús le contestó: «Mujer, déjame, todavía no ha llegado mi hora.»
Su madre dijo a los sirvientes: «Haced lo que él diga.»
Había allí colocadas seis tinajas de piedra, para las purificaciones de los judíos, de unos cien litros cada una.
Jesús les dijo: «Llenad las tinajas de agua.» Y las llenaron hasta arriba.
Entonces les mandó: «Sacad ahora y llevádselo al mayordomo.»
Ellos se lo llevaron. El mayordomo probó el agua convertida en vino sin saber de dónde venía (los sirvientes sí lo sabían, pues habían sacado el agua), y entonces llamó al novio y le dijo: «Todo el mundo pone primero el vino bueno y cuando ya están bebidos, el peor; tú, en cambio, has guardado el vino bueno hasta ahora.»
Así, en Caná de Galilea Jesús comenzó sus signos, manifestó su gloria, y creció la fe de sus discípulos en él.
Palabra de Dios
En aquel tiempo, había una boda en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba allí. Jesús y sus discípulos estaban también invitados a la boda.
Faltó el vino, y la madre de Jesús le dijo: «No les queda vino.»
Jesús le contestó: «Mujer, déjame, todavía no ha llegado mi hora.»
Su madre dijo a los sirvientes: «Haced lo que él diga.»
Había allí colocadas seis tinajas de piedra, para las purificaciones de los judíos, de unos cien litros cada una.
Jesús les dijo: «Llenad las tinajas de agua.» Y las llenaron hasta arriba.
Entonces les mandó: «Sacad ahora y llevádselo al mayordomo.»
Ellos se lo llevaron. El mayordomo probó el agua convertida en vino sin saber de dónde venía (los sirvientes sí lo sabían, pues habían sacado el agua), y entonces llamó al novio y le dijo: «Todo el mundo pone primero el vino bueno y cuando ya están bebidos, el peor; tú, en cambio, has guardado el vino bueno hasta ahora.»
Así, en Caná de Galilea Jesús comenzó sus signos, manifestó su gloria, y creció la fe de sus discípulos en él.
Palabra de Dios
sábado, 9 de enero de 2016
EVANGELIO DEL DOMINGO 10 ENERO 2016 – BAUTISMO DEL SEÑOR
Lectura del santo evangelio según san Marcos (1,14-20):
Cuando arrestaron a Juan, Jesús
se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios.
Decía: «Se ha cumplido el plazo,
está cerca el reino de Dios: convertíos y creed en el Evangelio.»
Pasando junto al lago de Galilea,
vio a Simón y a su hermano Andrés, que eran pescadores y estaban echando el
copo en el lago.
Jesús les dijo: «Venid conmigo y
os haré pescadores de hombres.»
Inmediatamente dejaron las redes
y lo siguieron. Un poco más adelante vio a Santiago, hijo de Zebedeo, y a su
hermano Juan, que estaban en la barca repasando las redes. Los llamó, dejaron a
su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros y se marcharon con él.
Palabra del Señor
A nuestra vida, para ser humana,
le falta una dimensión esencial: La interioridad. Se nos obliga a vivir con
rapidez, sin detenernos en nada ni en nadie, y la felicidad no tiene tiempo
para penetrar hasta nuestra alma.
Pasamos rápidamente por todo y
nos quedamos casi siempre en la superficie. Se nos está olvidando escuchar y
mirar la vida con un poco de hondura y profundidad.
El silencio nos podría curar,
pero ya no somos capaces de encontrarlo en medio de nuestras mil ocupaciones.
Cada vez hay menos espacio para el espíritu en nuestra vida diaria. Por otra
parte, ¿quién se atreve a ocuparse de cosas tan sospechosas como la vida
interior, la meditación o la búsqueda de Dios?.
Privados de vida interior,
sobrevivimos cerrando los ojos, olvidando nuestra alma, revistiéndonos de capas
y más capas de proyectos, ocupaciones, ilusiones y planes. Nos hemos adaptado
ya y hasta hemos aprendido a vivir “como cosas en medio de cosas”
Pero lo triste es observar que,
con demasiada frecuencia, tampoco la religión es capaz de dar calor y vida
interior a las personas. En un mundo que ha apostado por lo “exterior”, Dios
queda como un objetivo demasiado lejano y, a decir verdad, de poco interés para
la vida diaria.
Por ello, no es extraño ver que
muchos hombres y mujeres “pasan de Dios”, lo ignoran, no saben de qué se trata,
han conseguido vivir sin tener necesidad de El. Quizás existe, pero lo cierto
es que no les “sirve” para nada útil.
Los evangelistas presentan a
Jesús como el que viene a “bautizar con Espíritu Santo, es decir, como alguien
que puede limpiar nuestra existencia y sanarla con la fuerza del Espíritu. Y,
quizás, la primera tarea de la Iglesia actual sea, precisamente, la de ofrecer
ese “Bautismo de Espíritu Santo” al hombre de hoy.
Necesitamos ese Espíritu que nos
enseñe a pasar de lo puramente exterior a lo que hay de más íntimo en el
hombre, en el mundo y en la vida. Un Espíritu que nos enseñe a acoger a ese
Dios que habita en el interior de nuestras vidas y en el centro de nuestra
existencia.
No basta que el Evangelio sea
predicado con palabras. Nuestros oídos están demasiado acostumbrados y no
escuchen ya el mensaje de las palabras. Sólo nos puede convencer la experiencia
real, viva, concreta de una alegría interior nueva y diferente.
Hombres y mujeres, convertidos en
paquetes de nervios excitados, seres movidos por una agitación exterior vacía,
cansados ya de casi todo y sin apenas alegría interior alguna, ¿podemos hacer
algo mejor que detener un poco nuestra vida, invocar humildemente a un Dios en
el que todavía creemos y abrirnos confiadamente al Espíritu que puede
transformar nuestra existencia?
LINK DEL VIDEO
https://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=cPrwWmWbsDk
miércoles, 6 de enero de 2016
CARTA DE DIOS A UN RECIEN CASADO
La mujer que tienes al lado,
emocionada, con traje de novia, es mía. Yo la he creado. Yo la he querido desde
siempre; antes que tu, y más que tu. Por ella no dudé en dar mi vida. Tengo
grandes proyectos para ella. Te la confío. La tomarás de mis manos y serás
responsable de ella.
Cuando la conociste, la
encontraste bella y te enamoraste. Son mis manos las que plasmaron su belleza,
y es mi corazón el que puso dentro de ella la ternura y el amor, es mi
sabiduría la que formó su sensibilidad y su inteligencia y todas las buenas
cualidades que has encontrado en ella.
Pero no basta con que disfrutes
de su fascinación. Deberás empeñarte en responder a sus necesidades, a sus
deseos. Te darás cuenta de que necesita muchas cosas: necesita casa, vestido,
serenidad, alegría, equilibrio psíquico, relaciones humanas, afecto, ternura,
placer y diversión, presencia humana y diálogo, relaciones sociales y
familiares, satisfacciones laborales, y muchas otras cosas.
Pero tendrás que darte cuenta de
que me necesita sobre todo a Mí, y todo lo que ayuda y favorece este encuentro
conmigo: la paz del corazón, la pureza de espíritu, la oración, la Palabra, el
perdón, la esperanza y la confianza en Mí, Mi vida. Soy Yo, y no tu, el
principio, el fin, el destino de toda su vida.
Hagamos un pacto entre nosotros:
la amaremos juntos. Yo la amo desde siempre. Tu has empezado a amarla desde
hace algún año, desde que te enamoraste. Soy yo el que puse en tu corazón el
amor por ella. Ha sido la manera más hermosa para que te fijaras en ella.
Quería confiarla a alguien que la cuidara. Pero también quería que ella
enriqueciese con su belleza y cualidades la vida de un hombre. Y ese hombre
eres tu.
Por esto he hecho nacer en tu
corazón el amor por ella. Era la forma más hermosa de decirte: “aquí está, te
la confío”, y para que tu pudieras disfrutar de su belleza y sus cualidades.
Cuando le digas “prometo serte fiel, amarte y respetarte durante toda mi vida”,
será como si me dijeras que estás contento de acogerla en tu vida y de cuidar
de ella. Desde ese momento, seremos dos los que la amemos.
Pero tenemos que ponernos de
acuerdo: No es posible que tu la ames de una forma y yo de otra. Debes tener
hacia ella un amor parecido al Mío, y debes desear para ella lo mismo que Yo
deseo. No puedes pensar en nada más bello y gozoso para ella.
Si la amas en serio verás que
estás de acuerdo conmigo en el proyecto que he pensado para ella. Te daré a
entender poco a poco cuál es mi manera de amar, y te revelaré qué vida he
solado y querido para esta criatura mía que se convertirá en tu esposa.
Me doy cuenta de que te estoy
pidiendo mucho. Creías que esta mujer era tuya y solo tuya, y ahora en cambio
tienes la impresión de que te pido que la compartas conmigo. No es así. Yo no
soy tu rival en el amor. Al contrario, soy Aquel que te ayudará a amarla
apasionadamente. Por esto deseo que en tu pequeño amor esté mi gran amor.
Con tu amor podrás hacer mucho
por ella, pero será siempre demasiado poco. Yo en cambio te hago capaz de amar
desde Dios. Este es mi regalo de bodas: un suplemento de amor que transforma tu
amor de criatura y lo hace capaz de producir las obras de Dios en la mujer que
amas.
Son palabras para ti misteriosas,
pero las entenderás poco a poco. Te aseguro que no te dejaré solo en esta
empresa. Seré siempre contigo y haré de ti el instrumento de mi amor, de mi
ternura; continuaré amando a mi criatura, que se ha convertido en tu esposa, a
través de tus gestos de amor, de atención, de compromiso, de perdón, de
dedicación. En una palabra: te haré capaz de amar como yo amo, porque te daré
una fuerza nueva para amar, que es mi propio amor
PELÍCULA FELIZ NAVIDAD
Prolegómenos de la I Guerra Mundial, con su
terrible guerra de trincheras que acabará dejando los campos de Europa
sembrados de millones de cadáveres. Se acerca la Nochebuena, y los soldados de
los distintos bandos se aprestan a celebrarla del mejor modo posible. En la
trinchera británica, un clérigo escocés trata de reconfortar a los
combatientes; un tenor alemán va a recibir la inesperada visita de su esposa,
una soprano, un encuentro que encanta a las oficiales; y en el lado francés, un
teniente francés que añora a los suyos, y perdió una cartera con recuerdos
personales, se esfuerza por mantener la moral propia y la de sus hombres. Y de
pronto, sucede una especie de milagro. El tenor canta, el pastor responde con
su gaita, los soldados franceses aplauden… Y con increíble naturalidad viven
una inesperada tregua, un momento de confraternización que, tal vez, podrían
esforzarse en prolongar...
Puestos a poner peros,
puede parecer algo grotesco el dibujo que se hace de los altos mandos, a los
que la tropa importa poco, incapaces de mantener un diálogo sereno con sus
subordinados: ni los superiores jerárquicos son necesariamente unos villanos,
ni los simples soldados gente estupendísima. No obstante, se trata de un canto
tan hermoso en honor a la paz, que se olvida fácilmente ese reduccionismo.
LINK - http://gloria.tv/media/pfu7eSrt9CM
MENSAJE NO COMERCIAL
Las palabras que escuchamos en el
evangelio de S. Juan tienen una resonancia especial para quien está atento a lo
que sucede también hoy entre nosotros. "La Palabra era Dios... En la
Palabra había vida... La Palabra era la luz verdadera... La Palabra vino el
mundo... Y los suyos no la recibieron".
No es fácil escuchar esa Palabra
que nos habla de amor, solidaridad y cercanía al necesitado, cuando vivimos
bajo «la tiranía de la publicidad» que nos incita al disfrute irresponsable, al
gasto superficial y a la satisfacción de todos los caprichos «porque usted se
lo merece».
No es fácil escuchar el mensaje
de la Navidad cuando queda distorsionado y manipulado por tanto «mensaje
comercial» que nos invita a ahogar nuestra vida en la posesión y el bienestar
material.
Lo importante es comprar. Comprar
el último modelo de cualquier cosa que haya salido al mercado. Comprar más
cosas, mejores y, sobre todo, más nuevas.
Pocos piensan hacia dónde nos
lleva todo esto, ni qué sentido tiene, ni a costa de quién podemos consumir
así.
Nadie quiere recordar que,
mientras nuestros hijos se despiertan envueltos en mil sofisticados juguetes,
millones de niños del Tercer Mundo mueren de hambre cada día.
Nadie parece muy preocupado por
este consumismo alocado que nos masifica, nos irresponsabiliza de la necesidad
ajena y nos encierra en un individualismo egoísta.
Lo que importa es oler a la
colonia más anunciada, leer el último «best-seller», regalar el disco número
uno del «hit-parade».
Seguimos fielmente las consignas.
Compramos marcas. Bebemos etiquetas. Satisfacemos «fantasías artificialmente
estimuladas». Con la copa de champagne, nos bebemos la imagen de las jóvenes
que lo beben en el anuncio.
Y poco a poco, nos vamos quedando
sin vida interior. «La gente se reconoce en sus mercancías; encuentra su alma
en su automóvil, en su aparato de TV, su equipo de cocina...». Y mientras
tanto, crece la insatisfacción.
El hombre contemporáneo no sabe
que, cuando uno se preocupa sólo de «vivir bien» y «tenerlo todo», está matando
la alegría verdadera de la vida. Porque el hombre necesita amistad, solidaridad
con el hermano, silencio, gozo interior, apertura al misterio de la vida,
encuentro con Dios.
Hay un mensaje no comercial que
los creyentes debemos escuchar en Navidad. Una Palabra hecha carne en Belén. Un
Dios hecho hombre.
En ese Dios hay vida, hay luz
verdadera. Ese Dios está en medio de nosotros. Lo podemos encontrar «lleno de
gracia y de verdad» en la persona, la vida y el mensaje de Jesús de Nazaret.
martes, 5 de enero de 2016
DÍA 6 ENERO 2016 - LA EPIFANÍA
Lectura del santo evangelio según san Mateo (2,1-12)
Jesús nació en Belén de Judea en tiempos del rey Herodes.
Entonces, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén preguntando:
«¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto salir su
estrella y venimos a adorarlo.»
Al enterarse el rey Herodes, se sobresaltó, y todo Jerusalén
con él; convocó a los sumos sacerdotes y a los escribas del país, y les
preguntó dónde tenía que nacer el Mesías.
Ellos le contestaron: «En Belén de Judá, porque así lo ha
escrito el profeta: "Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres ni mucho menos
la última de las ciudades de Judá, pues de ti saldrá un jefe que será el pastor
de mi pueblo Israel."»
Entonces Herodes llamó en secreto a los magos para que le
precisaran el tiempo en que había aparecido la estrella, y los mandó a Belén,
diciéndoles: «Id y averiguad cuidadosamente qué hay del niño y, cuando lo
encontréis, avisadme, para ir yo también a adorarlo.»
Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino, y de
pronto la estrella que habían visto salir comenzó a guiarlos hasta que vino a
pararse encima de donde estaba el niño. Al ver la estrella, se llenaron de
inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al niño con María, su madre, y
cayendo de rodillas lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le ofrecieron
regalos: oro, incienso y mirra. Y habiendo recibido en sueños un oráculo, para
que no volvieran a Herodes, se marcharon a su tierra por otro camino.
Reflexión Epifanía
Podemos aprovechar esta fiesta de la Iglesia para reflexionar
en las enseñanzas que nos da este pasaje evangélico:
*Los magos representan a todos aquellos que buscan, sin
cansarse, la luz de Dios, siguen sus señales y, cuando encuentran a Jesucristo,
luz de los hombres, le ofrecen con alegría todo lo que tienen.
* La estrella anunció la venida de Jesús a todos los pueblos.
Hoy en día, el Evangelio es lo que anuncia a todos los pueblos el mensaje de
Jesús.
* Los Reyes Magos no eran judíos como José y María. Venían de
otras tierras lejanas (de Oriente: Persia y Babilonia), siguiendo a la estrella
que les llevaría a encontrar al Salvador del Mundo. Representan a todos los
pueblos de la tierra que desde el paganismo han llegado al conocimiento del
Evangelio.
* Los Reyes Magos dejaron su patria, casa, comodidades,
familia, para adorar al Niño Dios. Perseveraron a pesar de las dificultades que
se les presentaron. Era un camino largo, difícil, incómodo, cansado. El seguir
a Dios implica sacrificio, pero cuando se trata de Dios cualquier esfuerzo y
trabajo vale la pena.
* Los Reyes Magos tuvieron fe en Dios. Creyeron aunque no
veían, aunque no entendían. Quizá ellos pensaban encontrar a Dios en un
palacio, lleno de riquezas y no fue así, sino que lo encontraron en un pesebre
y así lo adoraron y le entregaron sus regalos. Nos enseñan la importancia de
estar siempre pendientes de los signos de Dios para reconocerlos.
Los Reyes Magos fueron generosos al ir a ver a Jesús, no
llegaron con las manos vacías. Le llevaron:
• oro: que se les da a los reyes, ya que Jesús ha venido de
parte de Dios, como rey del mundo, para traer la justicia y la paz a todos los
pueblos;
• incienso: que se le da a Dios, ya que Jesús es el hijo de
Dios hecho hombre;
• mirra: que se juntaba a los hombres escogidos, ya que
adoraron a Jesús como Hombre entre los hombres.
Esto nos ayuda a reflexionar en la clase de regalos que
nosotros le ofrecemos a Dios y a reconocer que lo importante no es el regalo en
sí, sino el saber darse a los demás. En la vida debemos buscar a Dios sin
cansarnos y ofrecerle con alegría todo lo que tenemos.
* Los Reyes Magos sintieron una gran alegría al ver al niño
Jesús. Supieron valorar el gran amor de Dios por el hombre.
* Debemos ser estrella que conduzca a los demás hacia Dios.
lunes, 4 de enero de 2016
EVANGELIO DEL 3 ENERO 2016
Lectura del santo evangelio según san Juan (1,1-18):
En el principio ya existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. La Palabra en el principio estaba junto a Dios. Por medio de la Palabra se hizo todo, y sin ella no se hizo nada de lo que se ha hecho. En la Palabra había vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no la recibió. Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que por él todos vinieran a la fe. No era él la luz, sino testigo de la luz. La Palabra era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre. Al mundo vino, y en el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de ella, y el mundo no la conoció. Vino a su casa, y los suyos no la recibieron. Pero a cuantos la recibieron, les da poder para ser hijos de Dios, si creen en su nombre. Éstos no han nacido de sangre, ni de amor carnal, ni de amor humano, sino de Dios. Y la Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria propia del Hijo único del Padre, lleno de gracia y de verdad.
Juan da testimonio de él y grita diciendo: «Este es de quien dije: “El que viene detrás de mí pasa delante de mí, porque existía antes que yo.”»
Pues de su plenitud todos hemos recibido, gracia tras gracia. Porque la ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo. A Dios nadie lo ha visto jamás: Dios Hijo único, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado ha conocer.
Palabra del Señor
COMENTARIO DEL EVANGELIO
Hoy, el Evangelio de Juan se nos presenta en una forma poética y parece ofrecernos, no solamente una introducción, sino también como una síntesis de todos los elementos presentes en este libro. Tiene un ritmo que lo hace solemne, con paralelismos, similitudes y repeticiones buscadas, y las grandes ideas trazan como diversos grandes círculos. El punto culminante de la exposición se encuentra justo en medio, con una afirmación que encaja perfectamente en este tiempo de Navidad: «Y la Palabra se hizo carne, y puso su morada entre nosotros» (Jn 1,14).
El autor nos dice que Dios asumió la condición humana y se instaló entre nosotros. Y en estos días lo encontramos en el seno de una familia: ahora en Belén, y más adelante con ellos en el exilio de Egipto, y después en Nazaret.
Dios ha querido que su Hijo comparta nuestra vida, y —por eso— que transcurra por todas las etapas de la existencia: en el seno de la Madre, en el nacimiento y en su constante crecimiento (recién nacido, niño, adolescente y, por siempre, Jesús, el Salvador).
Y continúa: «Hemos contemplado su gloria, gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad» (Ibidem). También en estos primeros momentos, lo han cantado los ángeles: «Gloria a Dios en el cielo», «y paz en la tierra» (cf. Lc 2,14). Y, ahora, en el hecho de estar arropado por sus padres: en los pañales preparados por la Madre, en el amoroso ingenio de su padre —bueno y mañoso— que le ha preparado un lugar tan acogedor como ha podido, y en las manifestaciones de afecto de los pastores que van a adorarlo, y le hacen carantoñas y le llevan regalos.
He aquí cómo este fragmento del Evangelio nos ofrece la Palabra de Dios —que es toda su Sabiduría—. De la cual nos hace participar, nos proporciona la Vida en Dios, en un crecimiento sin límite, y también la Luz que nos hace ver todas las cosas del mundo en su verdadero valor, desde el punto de vista de Dios, con “visión sobrenatural”, con afectuosa gratitud hacia quien se ha dado enteramente a los hombres y mujeres del mundo, desde que apareció en este mundo como un Niño.
El autor nos dice que Dios asumió la condición humana y se instaló entre nosotros. Y en estos días lo encontramos en el seno de una familia: ahora en Belén, y más adelante con ellos en el exilio de Egipto, y después en Nazaret.
Dios ha querido que su Hijo comparta nuestra vida, y —por eso— que transcurra por todas las etapas de la existencia: en el seno de la Madre, en el nacimiento y en su constante crecimiento (recién nacido, niño, adolescente y, por siempre, Jesús, el Salvador).
Y continúa: «Hemos contemplado su gloria, gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad» (Ibidem). También en estos primeros momentos, lo han cantado los ángeles: «Gloria a Dios en el cielo», «y paz en la tierra» (cf. Lc 2,14). Y, ahora, en el hecho de estar arropado por sus padres: en los pañales preparados por la Madre, en el amoroso ingenio de su padre —bueno y mañoso— que le ha preparado un lugar tan acogedor como ha podido, y en las manifestaciones de afecto de los pastores que van a adorarlo, y le hacen carantoñas y le llevan regalos.
He aquí cómo este fragmento del Evangelio nos ofrece la Palabra de Dios —que es toda su Sabiduría—. De la cual nos hace participar, nos proporciona la Vida en Dios, en un crecimiento sin límite, y también la Luz que nos hace ver todas las cosas del mundo en su verdadero valor, desde el punto de vista de Dios, con “visión sobrenatural”, con afectuosa gratitud hacia quien se ha dado enteramente a los hombres y mujeres del mundo, desde que apareció en este mundo como un Niño.
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