domingo, 6 de diciembre de 2015

LIDERAZGO EN FAMILIA

Para liderar una familia se debe estar dispuesto a secundar decisiones de la propia pareja; obedecer al otro en ocasiones en las que no apetece, saber pedirle perdón...Podríamos hablar casi de una experiencia universal en cuanto al liderazgo en la familia al decir que "quien no sabe ceder ante el otro, difícilmente sabrá mandar". Quien no sabe apoyar una decisión sensata de su pareja, difícilmente podrá conseguir que su familia tome en serio sus propias iniciativas.
En las familias que gozan de un matrimonio estable, el padre y la madre no suelen ser independientes en sus decisiones. Habitualmente se tienen que coordinar y respetar la recíproca autoridad de forma mutua.

Bases del liderazgo en la familia: respetar la autoridad
Cuando ves el fútbol con tus hijos, ¿desautorizas a los árbitros impunemente...?  Recomendamos respetar la autoridad de aquellos a los que les ha sido otorgada, aunque no sea más que por dar ejemplo a los hijos.
No es tanto el respeto a la decisión, a la norma o a la costumbre como el respeto a la persona revestida del poder legítimo para decidir, dictaminar, etc.
A nadie se le escapa que vivimos en una era en donde el respeto a la autoridad es, en muchos ámbitos, una pieza de museo y el ejemplo de los padres en este aspecto, como en tantos otros, es determinante.


El papel del líder en la familia
Un padre que desautoriza al profesor, al agente de movilidad o al presidente de la comunidad, se perjudica doblemente a sí mismo: priva de fuerza al líder que critica, dificultando la consecución de su servicio y de un plumazo, también se priva él mismo del derecho de ser respetado ante sus hijos, es decir, de su propio liderazgo en la familia. Y no digamos, si a quien se critica es a la propia pareja. Las consecuencias son muy perjudiciales para todos.

Señales externas de respeto que apoyan el liderazgo en la familia
Algunos padres confunden la proximidad a los hijos, con la dejación de derechos y deberes. De modo equivocado, piensan que el respeto que los hijos deben a la autoridad de sus padres es una barrera que les entorpece. Esta circunstancia, de forma más o menos solapada, genera un clima de abandono con peligrosas consecuencias, particularmente en las horas difíciles, en que por el interés del bien común, el padre se puede ver obligado a exigir duros sacrificios.
Sin duda, los tiempos han cambiado, pero eso no quita para que los padres sigan siendo padres, y por tanto, sigan siendo merecedores de señales exteriores de reconocimiento.
Las señales exteriores de respeto no son reminiscencia del pasado, sino elementos importantes que permiten a los hijos mostrar su amor filial y el debido sometimiento a la autoridad de los padres. A la vez, son una manifestación de elegancia y de riqueza cultural y espiritual.
Tal vez, no se trate de hacer formar a toda la familia en el salón cuando llegue mamá de trabajar, pero tampoco es el extremo opuesto; llega mamá o papá y como si entra el gato por debajo de la puerta...

Algunas normas de educación para fomentar el liderazgo
Proponemos que los padres se paren y piensen un plan de entrenamiento en manifestaciones externas de respeto que resalten el valor que representa cada cual en la familia. Este plan se vendría a concretar en una serie de normas básicas de cortesía y educación. Algunas normas de educación que favorecen el liderazgo en la familia son:
-   Saludar con corrección y cariño, sin prisas ni dejadez.  
-   Escuchar con paciencia los avisos.
-   Callar cuando hablan los padres.
-   No contradecir de forma impertinente.
-   Cuando sean reprendidos guardar silencio.
-   Al comer, no empezar hasta que se siente mamá.
-   Dejar que se sirva papá primero, levantarse del "supersillón" para que se siente el abuelo, etc.

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