jueves, 21 de diciembre de 2017
PALABRA DE DIOS
EVANGELIO DOMINGO - 24 DICIEMBRE 2017
Lectura del santo evangelio según san Lucas (1,26-38):
En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María.
El ángel, entrando en su presencia, dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.»
Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél.
El ángel le dijo: «No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.»
Y María dijo al ángel: «¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?»
El ángel le contestó: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible.»
María contestó: «Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.»
Y la dejó el ángel.
Palabra de Dios
Comentario Evangelio domingo, 24 diciembre 2017
María, la gozosa espera del recién nacido
El nacimiento de una nuevo hijo en una familia es siempre un momento lleno de alegría y esperanza. Pero también es, hay que reconocerlo, un momento difícil. La madre pasa por un trance que no es fácil. La vida que nace viene al mundo en medio del dolor. El recién nacido es frágil, débil. Los padres se tienen que volcar en cuidados y atenciones. El bebé se convierte necesariamente en el centro de la familia. Necesita de todas las atenciones posibles. Sólo así la nueva vida podrá crecer y llegar a ser una persona adulta. Es un largo proceso que está erizado de dificultades. El recién nacido es para los padres un motivo para ser responsables. La alegría del nacimiento se irá colmando en la medida en que los padres colaboren en el desarrollo del hijo. Por eso la expectativa del nacimiento es tiempo de esperanza pero también de preocupación. ¿Irá todo bien?
María es la protagonista de este último domingo de Adviento. El momento del nacimiento de Jesús está cerca. María vivió sin duda este tiempo en la esperanza y en el gozo. Como toda madre se haría preguntas en torno al futuro del hijo que llevaba en su seno. Y no tendría todas las respuestas. Solamente podía fiarse de la palabra de Dios que había recibido: lo que llevaba en su seno era obra del Espíritu de Dios. La fe caracteriza la actitud de María. Vive tranquila, confiada en el Señor. Por eso, puede ir a visitar a su prima para ayudarla también en el momento del parto.
La gozosa esperanza en la fe debe caracterizar también la vida de la Iglesia y de nuestra comunidad cristiana. En nuestro mundo está germinando la presencia de Dios. Eso forma parte esencial de nuestra fe. Prepararnos para celebrar la Navidad es tener abierto el corazón a la novedad que Dios puede traer en cualquier momento a nuestras vidas. Porque Dios sigue naciendo en nuestro mundo. Dios sigue haciéndose presente entre nosotros. A veces de las formas más inusitadas, pero siempre, seguro, entre sus preferidos, los más pobres, los más sencillos, los que no tienen nada. ¡Bienaventurados seremos si somos capaces de descubrir esa presencia misteriosa de Dios cerca de nosotros! Entonces sí que estaremos preparados para celebrar la Navidad.
Para la reflexión
Cuando observamos nuestra sociedad, ¿somos capaces de descubrir en ella esa presencia inminente de Dios? ¿Celebramos con gozo los signos de salvación y de vida que descubrimos en nuestro mundo?
PALABRA DE DIOS
EVANGELIO DOMINGO 17 DICIEMBRE 2017
Lectura del santo evangelio según san Juan (1,6-8.19-28):
Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que por él todos vinieran a la fe. No era él la luz, sino testigo de la luz.
Y éste fue el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron desde Jerusalén sacerdotes y levitas a Juan, a que le preguntaran: «¿Tú quién eres?»
Él confesó sin reservas: «Yo no soy el Mesías.»
Le preguntaron: «¿Entonces, qué? ¿Eres tú Elías?»
El dijo: «No lo soy.»
«¿Eres tú el Profeta?»
Respondió: «No.»
Y le dijeron: «¿Quién eres? Para que podamos dar una respuesta a los que nos han enviado, ¿qué dices de ti mismo?»
Él contestó: «Yo soy la voz que grita en el desierto: "Allanad el camino del Señor", como dijo el profeta Isaías.»
Entre los enviados había fariseos y le preguntaron: «Entonces, ¿por qué bautizas, si tú no eres el Mesías, ni Elías, ni el Profeta?»
Juan les respondió: «Yo bautizo con agua; en medio de vosotros hay uno que no conocéis, el que viene detrás de mí, y al que no soy digno de desatar la correa de la sandalia.»
Esto pasaba en Betania, en la otra orilla del Jordán, donde estaba Juan bautizando.
Palabra de Dios
Comentario Evangelio domingo, 17 diciembre 2017
Atentos y alegres
Adviento es camino de preparación para la Navidad. Pero, ¿en qué consiste esa preparación en concreto? ¿Cómo preparar los caminos al Señor que viene a este mundo en que nos ha tocado vivir? Las lecturas de este tercer domingo nos puede servir de ayuda para comprender como hacer esa preparación.
La primera indicación nos la da el Evangelio. En él vemos como a Juan el Bautista también le hicieron una pregunta muy parecida. Cuándo en el desierto hablaba de la conversión, los que le fueron a oír le preguntaron sencillamente: ¿Tú quién eres? En aquel momento Juan se podía haber colocado en el centro de la historia. Podía haber respondido diciendo que él era el líder que tenían que seguir si querían encontrar la salvación. Pero Juan sabía perfectamente cuál era su misión: apuntar y señalar al que tenía que venir. Lo suyo no era colocarse en el centro sino anunciar y abrir el camino para que todos se pudiesen encontrar con el que tenía que venir. Juan invitaba a todos a levantar la vista, a limpiarse la mirada para poder distinguir en el horizonte el que venía trayendo la salvación. Si hay que convertirse, cambiar de vida, es precisamente para limpiar la mirada, para preparar el corazón ante el que tiene que venir. Una vida en justicia, en fraternidad, en compasión, nos ayudará a distinguir mejor al que viene, a acogerle en nuestras vidas.
La segunda indicación la encontramos en las dos primeras lecturas. Hay un tema que en ellas se repite: la alegría. Se nos pide que nos alegremos, que vivamos alegres y en paz. La alegría, pues, debe ser otra característica de nuestra espera, de nuestra preparación para la venida del Señor.
Justicia, fraternidad, compasión, alegría deben caracterizar la comunidad cristiana y de la misma Iglesia. Nuestro mensaje para todos los hombres y mujeres es un mensaje de esperanza. Lo que viene es la salvación de Dios para todos. Y eso es lo que tenemos que anunciar. Lo nuestro no es colocarnos en el centro de la historia sino facilitar el encuentro de todos con el que viene. Lo que Dios nos promete es salvación no condenación. Es vida, no muerte. Por eso, ya desde ahora nos esforzamos por hacer desaparecer cualquier signo de injusticia y odio entre las personas. Nos comprometemos con la vida y por la vida, en contra de la muerte injusta (soledad, pobreza, desprecio...) a que son sometidos tantos y tantas en nuestro mundo. Pero siempre con el gozo de los que saben que están preparando los caminos del Señor de la Vida.
Para la reflexión
¿Qué significa ser justo en nuestra vida diaria? ¿Qué podemos compartir con los demás? ¿Vive nuestra comunidad en la alegría de la espera? ¿Sé comunicar alegría y esperanza a los que viven conmigo?
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miércoles, 20 de diciembre de 2017
PALABRA DE DIOS
EVANGELIO DOMINGO 10 DICIEMBRE 2017
Lectura del santo evangelio según san Marcos (1,1-8):
Comienza el Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios. Está escrito en el profeta Isaías: «Yo envío mi mensajero delante de ti para que te prepare el camino. Una voz grita en el desierto: "Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos."»
Juan bautizaba en el desierto; predicaba que se convirtieran y se bautizaran, para que se les perdonasen los pecados. Acudía la gente de Judea y de Jerusalén, confesaban sus pecados, y él los bautizaba en el Jordán. Juan iba vestido de piel de camello, con una correa de cuero a la cintura, y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre.
Y proclamaba: «Detrás de mí viene el que puede más que yo, y yo no merezco agacharme para desatarle las sandalias. Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo.»
Palabra de Dios
Comentario Evangelio domingo, 10 diciembre 2017
Iglesia, profeta de esperanza
El Evangelio de este domingo nos presenta la figura de un profeta, el último de los profetas del Antiguo Testamento: Juan el Bautista. Fue el precursor de Jesús. Puso toda su vida al servicio de una misión concreta: anunciar a los hombres de su tiempo que el Mesías, el Salvador, estaba a punto de llegar, que había que preparar los caminos y los corazones para su llegada. Lo que Juan esperaba y anunciaba era algo tan nuevo que todo lo demás se le había quedado viejo. Ya nada valía la pena. Por eso se retiró al desierto y vivió en la pobreza. Su mirada y su vida estaban puestas en el futuro. En el que iba a venir. Juan no se situó nunca en el centro. No decía a los que le escuchaban que le siguiesen o que hiciesen lo que él hacía. Sólo les avisaba para que estuviesen atentos, para que se preparasen. Juan fue un profeta: vocero de Dios para los hombres.
La figura de Juan el Bautista nos da algunas de las claves que deben caracterizar la vida de la iglesia en todo tiempo y lugar. También en nuestro tiempo y en nuestro país. La iglesia, cada comunidad cristiana, cada parroquia, debe ser profeta de Dios en nuestro mundo. Como Juan, la iglesia no está en el mundo para anunciarse a sí misma, sino para anunciar la presencia salvadora de Dios entre los hombres. La Iglesia no existe para sí misma, para perpetuarse. Su centro es el Evangelio. Su misión es llevar el Evangelio al corazón de todos los hombres y mujeres e ir haciendo realidad en nuestro mundo el Reino de Dios. Nuestra vida y obras deben dar testimonio de que Dios llega y quiere llegar a los corazones de todos los hombres y mujeres. Como Juan, la iglesia tiene que saber utilizar la palabra y las obras para dar esperanza y vida a los hombres y mujeres de nuestro mundo.
En Adviento, Juan el Bautista es modelo para la comunidad cristiana. Como él, tenemos que saber que detrás de nosotros viene el que puede más que nosotros. Que nosotros sólo somos sus voceros y anunciadores. La única misión de la Iglesia es evangelizar. La única razón de su existencia es anunciar a los hombres que la salvación está llegando, que está ya presente en nuestro mundo.
Para la reflexión
¿Cómo anunciamos que el Mesías, el Salvador, ya está presente en nuestro mundo? ¿Quizá estamos tan bien en nuestra comunidad, nos queremos tanto, que nos olvidamos de la gente que está esperando nuestro mensaje? ¿Qué gestos o signos hacemos para dar esperanza a los que no la tienen o la han perdido? ¿Qué palabras usamos?
PALABRA DE DIOS DOMINICAL
DOMINGO 3 DICIEMBRE 2017
Lectura del santo evangelio según san Marcos (13,33-37):
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Mirad, vigilad: pues no sabéis cuándo es el momento. Es igual que un hombre que se fue de viaje y dejó su casa, y dio a cada uno de sus criados su tarea, encargando al portero que velara. Velad entonces, pues no sabéis cuándo vendrá el dueño de la casa, si al atardecer, o a medianoche, o al canto del gallo, o al amanecer; no sea que venga inesperadamente y os encuentre dormidos. Lo que os digo a vosotros lo digo a todos: ¡Velad!»
Palabra de Dios
Comentario Evangelio domingo, 3 diciembre 2017
Vigilad, porque Dios está cerca
En el mercado en que se ha convertido nuestro mundo, hay muchos que ofrecen a precio barato la salvación. Unos nos ofrecen una salvación que se basa en consumir. “Compre el producto tal”, “Use esto o lo otro” y nos dicen que así seremos más felices. Todo al alcance de la mano... con tal que se tenga, claro está, el suficiente dinero en el banco o en la cartera. Basta con mirar los anuncios que nos rodean por todas partes: televisión, periódicos, radio, vallas publicitarias... Pero esa, lo sabemos, no es la verdadera salvación.
Otros nos hablan de Dios. “Dé un donativo”, “Rece esto o lo otro”, “Vaya a esta peregrinación o celebración”. Pedro fue y se le curó el cáncer que tenía. Miguel no tuvo más problemas con la bebida. También está el otro lado, el de la amenaza. Porque también nos dicen que José no rezó o no fue y todos los problemas le fueron a peor. Ese Dios del que hablan se parece a la medicina mágica con que tantos sueñan. Una pastilla –una oración– y... todo resuelto. El cielo a nuestro alcance. Los que así hablan parecen magos que con su fuerza controlan a Dios y le hiciesen trabajar a su servicio. Pero ahí tampoco está la salvación.
La realidad es bastante más complicada. Dios no es un mago que lo solucione todo. Nuestro mundo va haciendo su propio camino. A Dios lo encontramos a nuestro lado, animándonos a tomar las riendas de nuestra vida, a ser responsables de lo que hacemos, de nuestras decisiones. Su presencia la encontramos en la vida de cada día, en las personas con que nos encontramos, en los acontecimientos. Hay mucho de Dios, de gracia, en nuestras vidas.
Con este domingo empezamos el tiempo de Adviento. Es tiempo de preparación para la celebración de la venida del Señor. La Palabra de Dios nos invita a vigilar. Hay que estar atentos, porque en nuestras calles, en nuestras familias, en nuestro mundo, se siente una presencia nueva, naciente. Las comunidades cristianas son ya un signo de esa nueva realidad. Hay mucha gente buena trabajando por ayudar a los demás. Esos son los signos de la presencia de Dios. ¡Dios está con nosotros! ¡Su presencia está creciendo! Adviento es nuestra oportunidad para vigilar y estar atentos, para descubrir los signos de la auténtica presencia de Dios y celebrarlos en nuestra liturgia y en nuestra oración. Vigilad, pues, no vaya a ser que Dios esté a vuestro lado o en vuestra misma vida y os pase desapercibido.
Para la reflexión
Vigilar supone estar vivo y atento a las grandes y pequeñas cosas que pasan a nuestro alrededor. ¿Nos importa todo eso que pasa o vivimos tan encerrados en nuestros problemas que nuestro mundo termina en nuestra propia nariz? ¿Dónde y cuándo descubrimos a Dios cerca de nosotros?
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lunes, 25 de septiembre de 2017
CINE - JÓVENES
PELÍCULA - JÓVENES: UN PASEO PARA RECORDAR
SIPNOSIS
Cada primavera, en la pequeña ciudad portuaria de Beaufort, en Carolina del Norte, cuando el aire tiene un aroma a pino y sal marina, Landon Carter rememora su último año en el Instituto de Beaufort y se acuerda de Jamie Sullivan, la chica que cambió su vida.
Jamie era la última persona de la que podría pensarse que Landon se enamorase. Seria y conservadora, Jamie era todo menos fría, y no le importaba. Su confianza en sí misma no dependía de la opinión de los demás. Hija del ministro bautista del pueblo, a Jamie no le importaba decir a los demás que su fe era lo más importante en su vida, incluso si eso le suponía perder algunos amigos.
Landon era uno de tantos: un tío temperamental, desnortado, que destacaba en el instituto por su aspecto y su carácter. A sus amigos les divertía burlarse de todos cuantos no eran como ellos y solían criticar a Jamie por su vestimenta sobria y su conducta taciturna. Landon y su pandilla mandaban en la escuela, pero su efímero reinado finalizaría pronto, cuando finalizase la escuela y comenzase la vida, aunque no fuesen consciente de ello.
Landon carecía de planes, de futuro y de fe en sí mismo.
Una noche, una travesura que Landon y sus amigos habían organizado para divertirse se tuerce terriblemente y termina con un chaval ingresado en el hospital. Como castigo, se obliga a Landon a hacer de tutor de un estudiante novato los fines de semana, y a tomar parte en la representación de primavera del Club Dramático, actividades éstas que, según pensaba el director, enseñarían a Landon a ser más humilde. Las actividades contribuyen también a acercarlo a Jamie, que ya venía trabajando como tutora voluntaria y que tenía un papel importante en la obra.
Evidentemente abrumado por ambas tareas, Landon se ve obligado a solicitar la ayuda de Jamie.
Muy pronto, en contra de sus expectativas personales y entre la sorna de sus amigos, Landon se enamora de esta chica aparentemente gris que tiene una pasión por la vida que él no había imaginado nunca. Pero no resulta tan fácil. Por causas que sólo ella conoce, Jamie hace cuanto puede por huir del amor hasta que ya no se puede negar.
La cercanía pone a prueba todo aquello en lo que creen. Sobre todo, pondrá a prueba el poder del amor y la fe para transformar la vida en algo digno de vivirse.
CRÍTICAS
.Drama adolescente que adapta otro éxito de ventas de Nicholas Sparks (también autor de Mensaje en una botella y El diario de Noa). Sin ser "nada nuevo bajo el sol", un buen arranque nos va presentando a los personajes principales y las consecuencias de un típico acto competitivo entre jóvenes: para pertenecer a un grupo hay que demostrar la hombría de uno y superar una peligrosa prueba. La coralidad inicial de Un paseo para recordar deviene en una historia de dos, Landon y Jamie: el guaperas popular de la escuela y la modosa y religiosa hija del pastor de la iglesia baptista del pueblo.
La aproximación entre ambos va fraguándose con sencillez y delicadeza gracias a la obra teatral de la temporada en el centro. Se plantea la confrontación entre la fidelidad al grupo de referencia y el qué dirán frente al desarrollo individual y la fuerza de los sentimientos. Todo bastante almibarado, pero sin pretensiones. Repentinamente el guión introduce una vuelta de tuerca hiperdramática que desluce el conjunto e invoca, en apariencia, las lágrimas fáciles de la platea. Buenas interpretaciones de los jóvenes más allá de los rostros conocidos, Daryl Hannah y Peter Coyote como los respectivos progenitores.
TRAILER
PELÍCULA COMPLETA:https://youtu.be/JPfI5Yw9PuE
INTERÉSATE - FAMILIA
10 SÍNTOMAS TÍPICOS DE LA ENFERMEDAD DE ALZHEIMER
El mal de Alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa progresiva e incurable, es decir, un trastorno que causa la destrucción progresiva e irreversible de las neuronas. El Alzheimer generalmente afecta a personas mayores de 65 años, siendo la causa más común de demencia en la población anciana.
Por ser una enfermedad de lenta evolución y con señales y síntomas iniciales y que pueden confundirse fácilmente con el proceso natural de envejecimiento, muchos pacientes esperan, a veces años, para tener el diagnóstico de su enfermedad de Alzheimer establecido.
Aunque no exista cura y los tratamientos no son capaces de cambiar el curso de la enfermedad a largo plazo, el diagnóstico precoz del mal de Alzheimer puede traer algunas ventajas para el paciente, tales como una mayor capacidad para anticipar y planificar el futuro en las etapas más avanzadas de la enfermedad, cuando el paciente estará incapaz de tomar decisiones profesionales y financieras y el inicio temprano de los tratamientos que ayudan a mejorar la calidad de vida, porque los medicamentos son más eficaces en las primeras etapas de este mal.
En este artículo vamos a hablar sobre 10 síntomas más comunes en la enfermedad de Alzheimer, muchos de ellos presentes en las primeras etapas, y que deben servir como una advertencia para el paciente y su familia.
1- PÉRDIDA DE LA MEMORIA
La pérdida de la memoria para hechos recientes es el síntoma más típico de la enfermedad de Alzheimer y está generalmente presente en etapas tempranas de la enfermedad. Inclusive cuando la pérdida de memoria no es un síntoma de lo que el paciente o sus familiares se quejan, todavía, si bien investigado por el médico, es posible detectarlo.
La característica principal de la pérdida de la memoria de la enfermedad de Alzheimer es el olvido de acontecimientos recientes y la dificultad de aprender cosas nuevas. En las primeras etapas, el paciente puede recordar de una fiesta que ocurrió hace 20 años, pero no sabe lo que tenía para el desayuno. Con el avance de la enfermedad, sin embargo, la pérdida de memoria alcanza los hechos antiguos, y el paciente puede empezar a olvidar el nombre de familiares cercanos.
Una persona olvidarse de organizar una reunión y recordar más adelante, es normal. Olvidarse que concertó una reunión y no recordarse nunca más, inclusive después de ver en su propia agenda el encuentro con su propia letra, es un signo de advertencia. Del mismo modo, es normal entrar a una sala, olvidar que hacer allí, pero después de un tiempo volver a recordarse y conseguir terminar la tarea que había planeado inicialmente. Por otro lado, no es normal que una persona durante todo el día entre en una sala varias veces, siempre con el mismo objetivo y olvide lo que iría hacer antes de completar la tarea.
Otra situación que debe llamar a la señal de advertencia es cuando notares que el paciente repite una pregunta varias veces al día (por ejemplo, ¿a qué hora es la cita mañana?), aunque ya ha contestado más de una vez.
A menudo, la pérdida de la memoria de las fases iniciales de la enfermedad de Alzheimer es sutil y se detecta solamente si los familiares están muy atentos. Una prueba que se utiliza para probar la memoria a corto plazo es proporcionar al paciente una serie de 3 palabras o simples objetos (ex: llave, fósforo y lápiz) y después de 5 a 10 minutos le pide que repita lo que le dijeron o mostraron. El paciente con enfermedad de Alzheimer no puede recordar los nombres o de los objetos inclusive cuando la familia trata de ayudarlo dándole consejos.
• Qué es normal: olvidos puntuales durante todo el día, pero que el individuo pueda recordar cuando se le solicite o después de algún tiempo haciendo memoria. Y aunque la persona no recuerde completamente, ella puede tener un vago recuerdo de un hecho.
2- PÉRDIDA DE OBJETOS PERSONALES
El paciente con Alzheimer pierde objetos personales con facilidad, no sólo porque él no puede recordar donde los guardó, sino también porque es común que los objetos se almacenan en lugares extraños, como, por ejemplo, dejar la llave del coche dentro de la nevera.
Personas sanas pueden perder objetos y, a veces, inclusive dejarlos en localizaciones inusuales por error. La diferencia es que la persona sana puede reconstruir mentalmente las rutas y ubicaciones recientes donde él estuvo y finalmente descubriendo donde el objeto se perdió, aunque sea en un lugar no apropiado, como cuando nos olvidamos las llaves de casa dentro del cuarto de baño.
El paciente con Alzheimer no sólo no puede rehacer mentalmente el camino reciente, sino también no pone los objetos lugares extraños solamente por error, coloca las llaves en la nevera porque se confunde acerca de la utilidad real de nevera o de las llaves (Ver tema 7: agnosia).
En etapas más avanzadas de la enfermedad, el paciente con Alzheimer pierde la capacidad de poseer dinero, porque lo pierde fácilmente y ya no le da más su debido valor.
• Qué es normal: olvidar donde dejó objetos personales, pero puede encontrarlos después de un tiempo buscando en los lugares donde estuvo recientemente.
3- DIFICULTAD PARA COMPLETAR TAREAS
El paciente con Alzheimer puede notar dificultad progresiva para realizar tareas más complejas, como llevar la contabilidad de casa, aprender las reglas de un nuevo juego, aprender a utilizar un nuevo software de computadora o seguir las instrucciones para llegar a una determinada ubicación. Realizar múltiples tareas al mismo tiempo también se convierte en inviable. Los pacientes en una posición de autoridad pueden tener dificultad para montar planes, estrategias u organizar eventos.
Con el pasar del tiempo, los problemas se vuelven más comunes, y las tareas más simples, tales como conducir automóviles, encender el televisor o ejercer las tareas habituales de su trabajo pueden ser complicadas.
Los pacientes pueden notar que las dificultades van aumentando, pero generalmente crean coartadas para tratar de justificar estas nuevas dificultades. A menudo, el paciente empieza a evitar ciertas situaciones sociales con el fin de ocultar sus limitaciones.
En las etapas avanzadas de la enfermedad, el paciente no puede realizar tareas básicas de la vida cotidiana, como alimentarse, vestirse o bañarse, sin la ayuda de un miembro familiar o amigo.
• Qué es normal: adultos mayores sanos pueden tener dificultad con los dispositivos electrónicos, especialmente si no están acostumbrados con la tecnología o el aparato es intuitivo. La pérdida de los reflejos y la caída de la acuidad visual y auditiva también son comunes con la edad, razón por la cual muchos ancianos comienzan a tener dificultad para conducir, sin ser necesariamente un signo de demencia.
4- DESORIENTACIÓN TEMPORAL Y ESPACIAL
Los pacientes con Alzheimer pueden perder la noción del tiempo, causar confusión con las fechas, estaciones y el paso de las horas. Este problema se llama desorientación temporal. Una forma de averiguar si el paciente está orientado temporalmente es preguntarte sobre la fecha de hoy, incluyendo mes, día y año.
El paciente con desorientación temporal también puede tener dificultad para comprender las situaciones que no están sucediendo en este momento. Narrativas en el futuro o en el pasado pueden ser confusas. Si el paciente ya está en algún lugar por unas horas, él puede no ser capaz de decir cuánto tiempo ya está allí.
Otra forma de desorientación común en la enfermedad de Alzheimer es la desorientación espacial, es decir, el paciente tiene dificultad para reconocer el local donde está. Si está en el hospital, él puede decir que está en casa o simplemente decir que no sabe dónde está. Además, si se le pregunta, él también no será capaz de decir Cuándo y cómo llegó allí.
En etapas avanzadas de la enfermedad, la desorientación espacial asociada a pérdida de la memoria aumenta el riesgo del paciente perderse en la calle y no poder volver a la casa.
• Qué es normal: confundir las fechas simples, como el día de la semana o el día del mes. Confundir el año en los primeros meses del año es también común. No es normal decir que estamos en 1989 en el año 2016 o que estamos en abril cuando, en realidad, es diciembre.
5- PROBLEMAS DE LENGUAJE
La enfermedad de Alzheimer también puede causar malestar en el área de lenguaje. El paciente no sólo empieza a tener problemas de vocabulario, sino que también puede tener dificultad para mantener una conversación, por no entender o decir algunas palabras. El individuo puede parar en el medio de una frase y no tener la menor idea de cómo continuar.
También es común él empezar a repetirse o llamar a las cosas por nombres alternativos, tales como, por ejemplo, para llamar a teléfono móvil de la mano.
Seguir más narrativas más largas, como ver películas o piezas de teatro, por ejemplo también puede ser difícil.
Y los problemas de lenguaje, no se resumen a la habla, el paciente también pasa a tener dificultad de leer, escribir e inclusive dibujar.
• Qué es normal: es común y normal eventualmente olvidar una palabra o dos a lo largo de una conversación, pero de manera que eso no interfiera en la fluidez de la conversación y tampoco le empieza de ser comprendido. Es importante recordar también que las personas mayores pueden tener problemas de audición que obstaculizan el establecimiento de conversaciones. Este problema no debe confundirse con los trastornos de lenguaje de la demencia.
6- CAMBIOS DE COMPORTAMIENTO
Cuando el paciente comienza a presentar los signos y síntomas de la enfermedad de Alzheimer, pero todavía es capaz de reconocer que algo está mal con sus funciones intelectuales, puede empezar a actuar defensivamente, tiende a alejarse de eventos familiares y sociales. Muchos desarrollan depresión.
Conforme avanza la enfermedad, el individuo pierde la capacidad para reconocer sus problemas. En la mayoría de las veces el paciente llega al médico a través de su familia y no por su propia iniciativa.
En etapas más avanzadas, el paciente puede comenzar a tener conductas extrañas, tales como la pérdida de inhibición y cambios de humor. Agresividad en relación a los amigos y familiares o exposición pública de los órganos genitales son dos situaciones relativamente comunes. También pueden aparecer síntomas neuropsiquiátricos tales como alucinaciones, delirios, agitación, ansiedad y signos de psicosis.
El paciente también puede cambiar de personalidad, personas alegres y expansivas pueden convertirse en retraídas y apáticas, mientras personas más reservadas pueden convertirse en desinhibidas.
• Qué es normal: ancianos pueden convertirse en personas con debilidades y vicios, convirtiéndose menos tolerantes al salir de la rutina. Sin embargo, nada de lo que se asemeje al comportamiento extraño de cuadros de demencias.
7- AGNOSIA
La agnosia es un cambio de la percepción, que hace que el paciente deje de reconocer la utilidad de los objetos o el significado de símbolos o comportamientos. Esto significa, por ejemplo, que el paciente no sabe la utilidad de una silla o de un lápiz. Él también puede asustarse con sonidos banales, como el timbre del teléfono o del timbre de la puerta. Orinar en el fregadero o evacuar en el sofá puede ser situaciones derivadas de agnosia.
La agnosia colabora también con cambios en el comportamiento del paciente. Es posible que el paciente no reconozca su reflejo en el espejo. A veces, él no entiende que es un espejo, cree que hay un extraño en su casa. Familiares pueden convertirse en gente extraña, que a menudo causa cuadros de malestar y ansiedad.
• Qué es normal: personas sanas no olvidan de la utilidad de objetos banales tales como asientos de inodoro o un reloj. Cuando estamos demasiados distraídos o realizando múltiples tareas, podemos inclusive hacer algo estúpido, como verter café sobre la mesa o guardar algo en un lugar inadecuado. La diferencia es que, en estos casos, el error es reconocido inmediatamente. Los signos de agnosia son una gran señal para la demencia.
8- CAMBIOS VISUALES
Para ser una verdadera agnosia, el paciente debe tener la capacidad de ver el objeto, pero no saber cómo interpretar su utilidad. Pacientes con Alzheimer, sin embargo, pueden tener agnosia pero también problemas visuales que los impidan de ver adecuadamente. Dificultades para distinguir colores, reconocer contrastes e identificar distancias pueden ser tareas difíciles.
• Qué es normal: ancianos generalmente tienen problemas de visión. Problemas para leer de cerca (presbicia) o pérdida de la agudeza visual por cataratas son muy comunes en la población y nada tiene a ver con la demencia.
9- PROBLEMAS DE DISCERNIMIENTO O JUICIO
Los pacientes con demencia comienzan a tener su juicio afectado. Esto incluye situaciones tales como: salir de casa con ropas y combinaciones extravagantes, salir de la casa con ropa totalmente arrugada, dejar de bañarse, distribuir dinero de f manera inconsecuente, usar ropas de verano en el invierno o viceversa, permanecer en su ropa interior cuando hay visita en casa, no tener discernimiento en cuanto a las cosas que dice, etc.
• Qué es normal: con el pasar de los años, podemos empezar a dar menos importancia a lo que otros piensan de nosotros mismos. Sin embargo, personas sanas siempre mantienen un cierto grado de civilidad y respeto por las reglas de etiqueta. Dependiendo de las circunstancias, puedes inclusive recibir a un vendedor en tu puerta en pijamas, pero no vas a recibirlo desnudo o en ropa interior.
10- INSOMNIO
El insomnio no es un síntoma típico y único de la enfermedad de Alzheimer, pero es más común en este grupo que en la población general.
El insomnio puede ser uno de los primeros síntomas, estando presente en aquellos pacientes que ya tienen los biomarcadores de deposición cerebral de beta-amiloide positivos, pero todavía no presentan síntomas clínicos de la demencia.
El insomnio puede manifestarse como una dificultad para empezar a dormir, haciendo que el paciente permanezca despierto en la cama por mucho tiempo, o una incapacidad para mantener un sueño continuo, llevando al sueño fragmentado y no restaurador.
• Qué es normal: tener insomnio es común y no significa necesariamente un signo de demencia. Sin embargo, la aparición de un insomnio después de la edad avanzada asociada con otros signos y síntomas descritos anteriormente es otro factor que corrobora con el diagnóstico de mal de Alzheimer.
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