sábado, 13 de enero de 2018

PALABRA DE DIOS

EVANGELIO DOMINGO 14 - 1 - 2018 - 2º T. ORDINARIO



Lectura del santo evangelio según san Juan (1,35-42):


En aquel tiempo, estaba Juan con dos de sus discípulos y, fijándose en Jesús que pasaba, dice: «Éste es el Cordero de Dios.»

Los dos discípulos oyeron sus palabras y siguieron a Jesús.

Jesús se volvió y, al ver que lo seguían, les pregunta: «¿Qué buscáis?»

Ellos le contestaron: «Rabí (que significa Maestro), ¿dónde vives?»

Él les dijo: «Venid y lo veréis.»

Entonces fueron, vieron dónde vivía y se quedaron con él aquel día; serían las cuatro de la tarde. Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que oyeron a Juan y siguieron a Jesús; encuentra primero a su hermano Simón y le dice: «Hemos encontrado al Mesías (que significa Cristo).»

Y lo llevó a Jesús.

Jesús se le quedó mirando y le dijo: «Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas (que se traduce Pedro).»


Palabra del Señor




EVANGELIO COMENTADO POR J.A. PAGOLA


¿QUÉ BUSCAMOS?

Las primeras palabras que Jesús pronuncia en el evangelio de Juan nos dejan desconcertados, porque van al fondo y tocan las raíces mismas de nuestra vida A dos discípulos del Bautista que comienzan a seguirlo Jesús les dice: «¿Qué buscáis?».

No es fácil responder a esta pregunta sencilla, directa, fundamental, desde el interior de una cultura «cerrada» como la nuestra, que parece preocuparse solo de los medios, olvidando siempre el fin último de todo. ¿Qué es lo que buscamos exactamente?

Para algunos, la vida es «un gran supermercado» (D. Sölle), y lo único que les interesa es adquirir objetos con los que poder consolar un poco su existencia. Otros lo que buscan es escapar de la enfermedad, la soledad, la tristeza, los conflictos o el miedo. Pero escapar, ¿hacia dónde?, ¿hacia quién?

Otros ya no pueden más. Lo que quieren es que se les deje solos. Olvidar a los demás y ser olvidados por todos. No preocuparse por nadie y que nadie se preocupe de ellos.

La mayoría buscamos sencillamente cubrir nuestras necesidades diarias y seguir luchando por ver cumplidos nuestros pequeños deseos. Pero, aunque todos ellos se cumplieran, ¿quedaría nuestro corazón satisfecho? ¿Se habría apaciguado nuestra sed de consuelo, liberación y felicidad plena?

En el fondo, ¿no andamos los seres humanos buscando algo más que una simple mejora de nuestra situación? ¿No anhelamos algo que, ciertamente, no podemos esperar de ningún proyecto político o social?

Se dice que los hombres y mujeres de hoy han olvidado a Dios. Pero la verdad es que, cuando un ser humano se interroga con un poco de honradez, no le es fácil borrar de su corazón «la nostalgia de infinito».

¿Quién soy yo? ¿Un ser minúsculo, surgido por azar en una parcela ínfima de espacio y de tiempo, arrojado a la vida para desaparecer enseguida en la nada, de donde se me ha sacado sin razón alguna y solo para sufrir? ¿Eso es todo? ¿No hay nada más?

Lo más honrado que puede hacer el ser humano es «buscar». No cerrar ninguna puerta. No desechar ninguna llamada. Buscar a Dios, tal vez con el último resto de sus fuerzas y de su fe. Tal vez desde la mediocridad, la angustia o el desaliento.

Dios no juega al escondite ni se esconde de quien lo busca con sinceridad. Dios está ya en el interior mismo de esa búsqueda. Más aún. Dios se deja encontrar incluso por quienes apenas le buscamos. Así dice el Señor en el libro de Isaías: «Yo me he dejado encontrar por quienes no preguntaban por mí. Me he dejado hallar por quienes no me buscaban. Dije: “Aquí estoy, aquí estoy”» (Isaías 65,1-2).
















CINE - JÓVENES

PELICULA WONDER - 2017


SINOPSIS

Auggie Pullman (Jacob Tremblay) es un niño que nació con una malformación facial. Ahora, tras diez años de hospital en hospital y de largos periodos en su casa, tendrá que hacer frente a un gran reto: asistir por primera vez a la escuela. Gracias al apoyo de sus padres, Isabel (Julia Roberts) y Nate (Owen Wilson), Auggie tratará de encajar entre sus nuevos compañeros y profesores, demostrando que pese a su físico es un niño como otro cualquiera. 

Este melodrama basado en el bestseller Wonder de R.J. Palacio está dirigido por Stephen Chbosky (Las ventajas de ser un marginado). Su reparto protagonista está formado por Julia Roberts (Money Monster, Feliz día de la madre), Jacob Tremblay (La habitación, Somnia: Dentro de tus sueños), Owen Wilson (Zoolander No. 2, Puro vicio) y Mandy Patinkin (Homeland, Mentes criminales).

Distribuidora Entertainment One Films Spain






CRÍTICA DE MEDIOS


"Es un drama de buen gusto y empatía desarmante hecho con cabeza que se junta con el ingenio, la seguridad y la gracia. Tiene algo conmovedor y resonante sobre la situación actual del 'bullying' en América"

"Es manipuladora, pero eso no es siempre algo malo. Algunas veces una historia tiene que orientarte, otras tiene que decirte qué sentir, pero se redime por la sinceridad con la que te muestra por qué deberías sentirte así"

"Los niños no se darán cuenta o no les importará, pero la película, partidaria de la bondad, viene con una ironía. Es una película sobre abrazar las diferencias y mirar más allá de las apariencias, aunque rara vez saca provecho de ello o traspasa la superficie"

"Gran parte del éxito de la película radica en la ejecución contenida de Chbosky, pero es Tremblay quien la lleva. Su excepcional actuación y su rendimiento son un milagro, que va más allá de las prótesis y se centra en la montaña rusa de emociones del personaje"

"Wonder es una historia de conexión, no de sufrimiento. Dramatiza el efecto que tiene un chico en la gente de su alrededor e invita al espectador a tal acontecimiento"

"Hay que darle a la película el crédito que merece. Wonder nunca miente en su persecución de la emoción. No es melosa ni manipulativa, y sus personajes están tan bien escritos y actuados que la película consigue el duro trabajo de empapar los kleenex"

"Solo unos niños pueden hacernos llorar sin artificios"

"Wonder promueve los beneficios de la decencia humana en tiempos en los que esas virtudes parecen limitadas, y te gana siendo una buena película sobre ser bueno, y eso es suficiente para que funcione"

"A pesar de sus defectos, Wonder triunfa por su discurso y un firme propósito: la necesidad de vencer al mundo al menos una vez en la vida."

"'El inolvidable Simon Birch' y 'Máscara' son los antecedentes más notables de esta historia de superación típicamente americana en la que destacan las interpretaciones de todos los adolescentes y de Julia Roberts e Izabela Vidovic, la madre y la hermana."

"Por la calidad de sus actuaciones y la sinceridad de su ejecución, Wonder no necesita avivar nuestros sentimientos artificialmente, así que es una pena que Chbosky deje que el tono se escape de él, importunando a los espectadores con sus puntos en lugar de que el material hable por sí mismo"







miércoles, 10 de enero de 2018

PALABRA DE DIOS

EVANGELIO DOMINGO 7 ENERO 2018


Lectura del santo evangelio según san Marcos (1,7-11):

En aquel tiempo, proclamaba Juan: «Detrás de mí viene el que puede más que yo, y yo no merezco agacharme para desatarle las sandalias. Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo.» 

Por entonces llegó Jesús desde Nazaret de Galilea a que Juan lo bautizara en el Jordán. Apenas salió del agua, vio rasgarse el cielo y al Espíritu bajar hacia él como una paloma. 

Se oyó una voz del cielo: «Tú eres mi Hijo amado, mi predilecto.»


Palabra de Dios





Comentario al Evangelio del domingo, 7 de enero de 2018


Reconocernos como hijos

Con la fiesta de hoy se cierra el ciclo de la Navidad. Jesús ha crecido, se ha hecho grande y sale de su pueblo. Deja a su familia y orienta su vida en una nueva dirección. Lo primero de todo es dirigirse al desierto. Allí se encuentra con Juan el Bautista. Y decide bautizarse. El bautismo de Juan implicaba un real cambio de vida. El que se bautizaba no se obligaba a formar parte de ningún grupo, no se convertía en discípulo de Juan. Pero se comprometía a volver su corazón al Señor, a convertirse, a cambiar su vida para estar preparado ante la venida del Mesías, del enviado de Dios. Bautizarse era abrir el corazón a la presencia de Dios.

Jesús dejó su pueblo y se hizo bautizar por Juan. Allí en el desierto meditó, sin duda, la Palabra de Dios. Es posible que se encontrase con este mismo texto profético que leemos en la primera lectura de este domingo. Y se sentiría totalmente identificado con lo que en ese texto se dice. Ése sería su estilo de vida. Sin gritar, sin destruir a nadie, respetando a todos, pero proclamando con firmeza la ley de Dios, el derecho de los hijos de Dios. Su palabra sería luz para las naciones, palabra liberadora para los oprimidos y sanadora para los enfermos. Jesús se sintió llamado por Dios para una misión. No sólo eso. Experimentó y sintió profundamente que Dios era su Padre. Desde entonces, esa experiencia profunda no le abandonó en ningún momento. Le dio la fuerza para cumplir su misión hasta la entrega final en la cruz. El Evangelio expresa esta realidad profunda diciendo que Jesús, al bautizarse oyó una voz de lo alto que decía: “Tú eres mi Hijo amado. En ti me complazco.”

Lo que vino después de aquel bautizo, lo iremos viendo y reflexionando en los próximos domingos. Pero su resumen final está en el texto de los Hechos de los Apóstoles de la segunda lectura: “pasó haciendo el bien y sanando a los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él”. ¿Qué más se podría decir de Jesús?

A Jesús el bautismo de Juan le hizo encontrarse con su propia llamada y vocación. A nosotros nos hace falta volver a recordar y revivir nuestro Bautismo para descubrir nuestra auténtica y más profunda llamada a ser hijos de Dios, a vivir en todo momento como tales hijos. También la primera lectura es todo un programa de vida si queremos ser consecuentes con nuestro bautismo. Y lo mejor que se podría decir de nosotros al final de nuestra vida es que pasamos haciendo el bien a todos porque Dios estaba con nosotros. ¿Qué otra cosa son los santos? Y todo porque nos sentimos hijos de Dios, porque no tenemos otro dueño más que el que quiere nuestra libertad y nuestra felicidad, el que nos quiere hijos y hermanos unos de otros. 


Para la reflexión

¿Qué significa para mí el Bautismo que recibí hace tantos años? ¿Me siento realmente hijo de Dios y miembro de la comunidad de hermanos que formamos todos los hombres y mujeres? ¿Como vivo mi ser hijo de Dios y hermano de mis hermanos?





EDUCA - FAMILIA

"A NUESTROS ALUMNOS SE LES INSTRUYE MUCHO EN MATEMÁTICAS, Y POCO EN LA GESTIÓN DE CONFLICTOS"


Esta herramienta enseña a los estudiantes a resolver conflictos entre ellos y mejora ostensiblemente el clima de convivencia en las aulas




En el último caso de mediación escolar que tuvo lugar el año pasado en el IES Juan de Herrera, de El Escorial (Madrid) las niñas implicadas tenían tan solo 12 y 13 años. «Los casos de conflicto escolar grave cada vez se ven antes», admite Sandra Cabrera, psicopedagoga y técnica del programa «Sensibilización a la mediación y resolución de conflictos en centros escolares» de Unión de Asociaciones Familiares (UNAF). «Todo había empezado por un comentario en el patio un año y medio atrás. Una no era consciente del daño que había hecho, y la otra estaba dolida profundamente, pero no habían tenido ocasión de volver a hablarlo», explica Eduardo Timón, jefe de departamento de Matemáticas del IES Juan de Herrera, y uno de los docentes implicados en el programa de convivencia escolar del centro.

Objetivo, el diálogo

El enfrentamiento latente entre las dos menores era tal que derivó en denuncias interpuestas por las dos familias, hasta que el instituto pidió a los padres que pararan temporalmente el proceso para intentar solucionarlo a través de la mediación. «Creamos un entorno adecuado para el diálogo. Se sentaron frente a frente, y solo con la disculpa de una de ellas, hubo una especie de click que hizo que la situación mejorara bastante. No es que sean mejores amigas, ni que esto resulte la panacea, pero sí que es verdad que la relación, de alguna forma, se pudo reparar», asegura.

Este fue uno de los cinco casos más graves vistos en el IESJuan de Herrera, pero lo habitual es que tanto en este instituto como en el resto de centros que se acogen a este sistema de resolución de conflictos se use esta herramienta para subsanar cuestiones de mera convivencia. «Nos llegan conflictos heredados del parque, de Instagram, malas miradas en el patio, o un empujón al bajar las escaleras cuando salen en tropel al patio... Pero un clásico es que vengan diciendo que un alumno ha dicho de ellos tal o cual cosa...», explica Trinidad Andrés, jefa del departamento de Filosofía del IES Pradolongo (de especial dificultad), y una de las coordinadoras del proyecto de mediación, que llevan aplicando desde hace más de veinte años.

En efecto, corrobora Eduardo Timón, «el rumor es un elemento que enturbia mucho la convivencia escolar y que, sin necesidad de que haya un origen claro, puede acabar en un caso de acoso o de bullying grave. Por eso es tan importante crear un clima de diálogo e intentar solucionar las cosas al principio».

Oportunidad educativa

Ese es, recalca Trinidad Andrés, el principal objetivo de la mediación. «El diálogo es la llave para todo. Lo importante es que los menores tengan la sensación de que pueden comunicarse con la otra parte sin necesidad de violencia. Desgraciadamente, nuestra sociedad está transmitiendo el mensaje contrario: con agresividad se resuelven las cosas, cuando es justo al revés. Somos conscientes de que vamos a contracorriente, pero ese es el objetivo del programa».

La mediación escolar es sin duda, asegura esta profesora de Filosofía, «una oportunidad educativa, que nosotros queremos aprovechar para enseñarles que se puede utilizar el conflicto como forma de aprendizaje. Creo que es de las cosas más importantes que el sistema educativo puede ofrecer».

De la misma opinión es Pedro Uruñuela, profesor experto en convivencia en centros educativos y presidente de la Asociación Convive, quien opina que no se entrena a los jóvenes para abordar los conflictos. «A nuestros estudiantes se les instruye mucho sobre matemáticas, pero no se les forma para que aprendan a gestionar los problemas de una forma adecuada».

De hecho, prosigue Sandra Cabrera, de UNAF, «los niños ven el conflicto como algo malo, no como una posibilidad de mejorar la situación. Siempre que les preguntas te responden que es algo que implica una pelea, un insulto, pegarse... Solo ven la parte violenta, pero no saben por qué han llegado ahí, cuál ha sido el motivo. Y siempre utilizan a un tercero, no para arreglar el asunto, sino para desahogarse».

Enseñar desde pequeños

La mejor manera de aprender a afrontar un conflicto en el aula es sensibilizarles desde que son pequeños, advierte Mari Luz Sánchez García-Arista, doctora en Psicología, y autora del libro «Gestión positiva de conflictos y mediación en contextos educativos» (Editorial Reus). Tras muchos años de estudio, el modelo que esta especialista propone se denomina «mediación educativa contextualizada», está vertebrado a lo largo de toda la etapa educativa y atiende a todos los integrantes del centro educativo, no solo al alumnado. «Todo el mundo se puede llevar una vivencia más positiva solo con aprender a usar el arma del diálogo y teniendo más empatía. Porque hablando se entiende la gente, aunque eso tan sabio y tan sencillo esté tan poco de moda hoy en día», apunta.

Esta propuesta da comienzo en infantil, con un programa de gestión emocional y reconocimiento de emociones. «Es tan fácil como abrir en una esquinita de la clase llamado el “rincón de convivencia”, o “de diálogo”, donde haya una silla con un cartel que simbolice la “boca” (habla) y otra la “oreja” (escucha activa), y vayan alternando los asientos y los papeles».

En Primaria lo ideal es implantar el programa de gestión de conflictos, «con la introducción de la “silla del amigo”, destinada a un tercero neutral que va a ejercer de mediador y va a darles el turno de palabra. Son los inicios de la mediación». Más adelante se aplica el programa de habilidades sociales y de comunicación eficaz, que ya supone, apunta Sánchez García-Arista, una formación estructural. «Todo esto es preventivo, y muy útil en casos que pueden derivar en bullying, pero en realidad lo que se consigue es transformar la cultura del centro y mejorar cada vez más el clima de convivencia», asegura.

«En general funciona –apostilla Eduardo Timón, del IES Juan de Herrera– y, desde luego, si no resuelve del todo el problema, lo que no hace jamás es empeorarlo. Mi consejo a otros centros es que merece la pena intentarlo y acercarse a entidades como UNAF a informarse al respecto».

Transformar la sociedad

La realidad es que, a día de hoy, la mediación en general, y la educativa en particular, sigue siendo una gran desconocida, concluye Ana María Pérez del Campo, fundadora e impulsora de este servicio gratuito en UNAF, «pero es una herramienta que enseña una nueva manera de relacionarse también cuando son mayores en otros contextos (familia, pareja, ocio, trabajo...). Porque este sistema les hace comprender que los problemas estarán presentes a lo largo de toda su vida, y les ayuda a aprender las claves para afrontarlos adecuadamente. La mediación transforma la sociedad».









FRASES - FAMILIA


jueves, 21 de diciembre de 2017

FRASES - FAMILIA







FRASES - FAMILIA








FRASES - FAMILIA


FRASES - FAMILIA


PALABRA DE DIOS

EVANGELIO DOMINGO - 24 DICIEMBRE 2017


Lectura del santo evangelio según san Lucas (1,26-38):

En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María. 

El ángel, entrando en su presencia, dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.» 

Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél. 

El ángel le dijo: «No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.» 

Y María dijo al ángel: «¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?» 

El ángel le contestó: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible.» 

María contestó: «Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.» 

Y la dejó el ángel.


Palabra de Dios





Comentario Evangelio domingo, 24 diciembre 2017


María, la gozosa espera del recién nacido

El nacimiento de una nuevo hijo en una familia es siempre un momento lleno de alegría y esperanza. Pero también es, hay que reconocerlo, un momento difícil. La madre pasa por un trance que no es fácil. La vida que nace viene al mundo en medio del dolor. El recién nacido es frágil, débil. Los padres se tienen que volcar en cuidados y atenciones. El bebé se convierte necesariamente en el centro de la familia. Necesita de todas las atenciones posibles. Sólo así la nueva vida podrá crecer y llegar a ser una persona adulta. Es un largo proceso que está erizado de dificultades. El recién nacido es para los padres un motivo para ser responsables. La alegría del nacimiento se irá colmando en la medida en que los padres colaboren en el desarrollo del hijo. Por eso la expectativa del nacimiento es tiempo de esperanza pero también de preocupación. ¿Irá todo bien?

María es la protagonista de este último domingo de Adviento. El momento del nacimiento de Jesús está cerca. María vivió sin duda este tiempo en la esperanza y en el gozo. Como toda madre se haría preguntas en torno al futuro del hijo que llevaba en su seno. Y no tendría todas las respuestas. Solamente podía fiarse de la palabra de Dios que había recibido: lo que llevaba en su seno era obra del Espíritu de Dios. La fe caracteriza la actitud de María. Vive tranquila, confiada en el Señor. Por eso, puede ir a visitar a su prima para ayudarla también en el momento del parto. 

La gozosa esperanza en la fe debe caracterizar también la vida de la Iglesia y de nuestra comunidad cristiana. En nuestro mundo está germinando la presencia de Dios. Eso forma parte esencial de nuestra fe. Prepararnos para celebrar la Navidad es tener abierto el corazón a la novedad que Dios puede traer en cualquier momento a nuestras vidas. Porque Dios sigue naciendo en nuestro mundo. Dios sigue haciéndose presente entre nosotros. A veces de las formas más inusitadas, pero siempre, seguro, entre sus preferidos, los más pobres, los más sencillos, los que no tienen nada. ¡Bienaventurados seremos si somos capaces de descubrir esa presencia misteriosa de Dios cerca de nosotros! Entonces sí que estaremos preparados para celebrar la Navidad.



Para la reflexión

Cuando observamos nuestra sociedad, ¿somos capaces de descubrir en ella esa presencia inminente de Dios? ¿Celebramos con gozo los signos de salvación y de vida que descubrimos en nuestro mundo?






PALABRA DE DIOS

EVANGELIO DOMINGO 17 DICIEMBRE 2017


Lectura del santo evangelio según san Juan (1,6-8.19-28):

Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que por él todos vinieran a la fe. No era él la luz, sino testigo de la luz. 

Y éste fue el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron desde Jerusalén sacerdotes y levitas a Juan, a que le preguntaran: «¿Tú quién eres?» 

Él confesó sin reservas: «Yo no soy el Mesías.» 

Le preguntaron: «¿Entonces, qué? ¿Eres tú Elías?» 

El dijo: «No lo soy.» 

«¿Eres tú el Profeta?» 

Respondió: «No.» 

Y le dijeron: «¿Quién eres? Para que podamos dar una respuesta a los que nos han enviado, ¿qué dices de ti mismo?» 

Él contestó: «Yo soy la voz que grita en el desierto: "Allanad el camino del Señor", como dijo el profeta Isaías.»

Entre los enviados había fariseos y le preguntaron: «Entonces, ¿por qué bautizas, si tú no eres el Mesías, ni Elías, ni el Profeta?» 

Juan les respondió: «Yo bautizo con agua; en medio de vosotros hay uno que no conocéis, el que viene detrás de mí, y al que no soy digno de desatar la correa de la sandalia.»

Esto pasaba en Betania, en la otra orilla del Jordán, donde estaba Juan bautizando.


Palabra de Dios






Comentario Evangelio domingo, 17 diciembre 2017


Atentos y alegres

Adviento es camino de preparación para la Navidad. Pero, ¿en qué consiste esa preparación en concreto? ¿Cómo preparar los caminos al Señor que viene a este mundo en que nos ha tocado vivir? Las lecturas de este tercer domingo nos puede servir de ayuda para comprender como hacer esa preparación.

La primera indicación nos la da el Evangelio. En él vemos como a Juan el Bautista también le hicieron una pregunta muy parecida. Cuándo en el desierto hablaba de la conversión, los que le fueron a oír le preguntaron sencillamente: ¿Tú quién eres? En aquel momento Juan se podía haber colocado en el centro de la historia. Podía haber respondido diciendo que él era el líder que tenían que seguir si querían encontrar la salvación. Pero Juan sabía perfectamente cuál era su misión: apuntar y señalar al que tenía que venir. Lo suyo no era colocarse en el centro sino anunciar y abrir el camino para que todos se pudiesen encontrar con el que tenía que venir. Juan invitaba a todos a levantar la vista, a limpiarse la mirada para poder distinguir en el horizonte el que venía trayendo la salvación. Si hay que convertirse, cambiar de vida, es precisamente para limpiar la mirada, para preparar el corazón ante el que tiene que venir. Una vida en justicia, en fraternidad, en compasión, nos ayudará a distinguir mejor al que viene, a acogerle en nuestras vidas. 

La segunda indicación la encontramos en las dos primeras lecturas. Hay un tema que en ellas se repite: la alegría. Se nos pide que nos alegremos, que vivamos alegres y en paz. La alegría, pues, debe ser otra característica de nuestra espera, de nuestra preparación para la venida del Señor.

Justicia, fraternidad, compasión, alegría deben caracterizar la comunidad cristiana y de la misma Iglesia. Nuestro mensaje para todos los hombres y mujeres es un mensaje de esperanza. Lo que viene es la salvación de Dios para todos. Y eso es lo que tenemos que anunciar. Lo nuestro no es colocarnos en el centro de la historia sino facilitar el encuentro de todos con el que viene. Lo que Dios nos promete es salvación no condenación. Es vida, no muerte. Por eso, ya desde ahora nos esforzamos por hacer desaparecer cualquier signo de injusticia y odio entre las personas. Nos comprometemos con la vida y por la vida, en contra de la muerte injusta (soledad, pobreza, desprecio...) a que son sometidos tantos y tantas en nuestro mundo. Pero siempre con el gozo de los que saben que están preparando los caminos del Señor de la Vida.


Para la reflexión

¿Qué significa ser justo en nuestra vida diaria? ¿Qué podemos compartir con los demás? ¿Vive nuestra comunidad en la alegría de la espera? ¿Sé comunicar alegría y esperanza a los que viven conmigo? 


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miércoles, 20 de diciembre de 2017

PALABRA DE DIOS

EVANGELIO DOMINGO 10 DICIEMBRE 2017


Lectura del santo evangelio según san Marcos (1,1-8):

Comienza el Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios. Está escrito en el profeta Isaías: «Yo envío mi mensajero delante de ti para que te prepare el camino. Una voz grita en el desierto: "Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos."» 

Juan bautizaba en el desierto; predicaba que se convirtieran y se bautizaran, para que se les perdonasen los pecados. Acudía la gente de Judea y de Jerusalén, confesaban sus pecados, y él los bautizaba en el Jordán. Juan iba vestido de piel de camello, con una correa de cuero a la cintura, y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre. 

Y proclamaba: «Detrás de mí viene el que puede más que yo, y yo no merezco agacharme para desatarle las sandalias. Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo.»


Palabra de Dios






Comentario Evangelio domingo, 10 diciembre 2017


Iglesia, profeta de esperanza

El Evangelio de este domingo nos presenta la figura de un profeta, el último de los profetas del Antiguo Testamento: Juan el Bautista. Fue el precursor de Jesús. Puso toda su vida al servicio de una misión concreta: anunciar a los hombres de su tiempo que el Mesías, el Salvador, estaba a punto de llegar, que había que preparar los caminos y los corazones para su llegada. Lo que Juan esperaba y anunciaba era algo tan nuevo que todo lo demás se le había quedado viejo. Ya nada valía la pena. Por eso se retiró al desierto y vivió en la pobreza. Su mirada y su vida estaban puestas en el futuro. En el que iba a venir. Juan no se situó nunca en el centro. No decía a los que le escuchaban que le siguiesen o que hiciesen lo que él hacía. Sólo les avisaba para que estuviesen atentos, para que se preparasen. Juan fue un profeta: vocero de Dios para los hombres.

La figura de Juan el Bautista nos da algunas de las claves que deben caracterizar la vida de la iglesia en todo tiempo y lugar. También en nuestro tiempo y en nuestro país. La iglesia, cada comunidad cristiana, cada parroquia, debe ser profeta de Dios en nuestro mundo. Como Juan, la iglesia no está en el mundo para anunciarse a sí misma, sino para anunciar la presencia salvadora de Dios entre los hombres. La Iglesia no existe para sí misma, para perpetuarse. Su centro es el Evangelio. Su misión es llevar el Evangelio al corazón de todos los hombres y mujeres e ir haciendo realidad en nuestro mundo el Reino de Dios. Nuestra vida y obras deben dar testimonio de que Dios llega y quiere llegar a los corazones de todos los hombres y mujeres. Como Juan, la iglesia tiene que saber utilizar la palabra y las obras para dar esperanza y vida a los hombres y mujeres de nuestro mundo.

En Adviento, Juan el Bautista es modelo para la comunidad cristiana. Como él, tenemos que saber que detrás de nosotros viene el que puede más que nosotros. Que nosotros sólo somos sus voceros y anunciadores. La única misión de la Iglesia es evangelizar. La única razón de su existencia es anunciar a los hombres que la salvación está llegando, que está ya presente en nuestro mundo. 


Para la reflexión

¿Cómo anunciamos que el Mesías, el Salvador, ya está presente en nuestro mundo? ¿Quizá estamos tan bien en nuestra comunidad, nos queremos tanto, que nos olvidamos de la gente que está esperando nuestro mensaje? ¿Qué gestos o signos hacemos para dar esperanza a los que no la tienen o la han perdido? ¿Qué palabras usamos? 


PALABRA DE DIOS DOMINICAL

DOMINGO 3 DICIEMBRE 2017


Lectura del santo evangelio según san Marcos (13,33-37):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Mirad, vigilad: pues no sabéis cuándo es el momento. Es igual que un hombre que se fue de viaje y dejó su casa, y dio a cada uno de sus criados su tarea, encargando al portero que velara. Velad entonces, pues no sabéis cuándo vendrá el dueño de la casa, si al atardecer, o a medianoche, o al canto del gallo, o al amanecer; no sea que venga inesperadamente y os encuentre dormidos. Lo que os digo a vosotros lo digo a todos: ¡Velad!»

Palabra de Dios




Comentario Evangelio domingo, 3 diciembre 2017


Vigilad, porque Dios está cerca

En el mercado en que se ha convertido nuestro mundo, hay muchos que ofrecen a precio barato la salvación. Unos nos ofrecen una salvación que se basa en consumir. “Compre el producto tal”, “Use esto o lo otro” y nos dicen que así seremos más felices. Todo al alcance de la mano... con tal que se tenga, claro está, el suficiente dinero en el banco o en la cartera. Basta con mirar los anuncios que nos rodean por todas partes: televisión, periódicos, radio, vallas publicitarias... Pero esa, lo sabemos, no es la verdadera salvación. 

Otros nos hablan de Dios. “Dé un donativo”, “Rece esto o lo otro”, “Vaya a esta peregrinación o celebración”. Pedro fue y se le curó el cáncer que tenía. Miguel no tuvo más problemas con la bebida. También está el otro lado, el de la amenaza. Porque también nos dicen que José no rezó o no fue y todos los problemas le fueron a peor. Ese Dios del que hablan se parece a la medicina mágica con que tantos sueñan. Una pastilla –una oración– y... todo resuelto. El cielo a nuestro alcance. Los que así hablan parecen magos que con su fuerza controlan a Dios y le hiciesen trabajar a su servicio. Pero ahí tampoco está la salvación. 

La realidad es bastante más complicada. Dios no es un mago que lo solucione todo. Nuestro mundo va haciendo su propio camino. A Dios lo encontramos a nuestro lado, animándonos a tomar las riendas de nuestra vida, a ser responsables de lo que hacemos, de nuestras decisiones. Su presencia la encontramos en la vida de cada día, en las personas con que nos encontramos, en los acontecimientos. Hay mucho de Dios, de gracia, en nuestras vidas.

Con este domingo empezamos el tiempo de Adviento. Es tiempo de preparación para la celebración de la venida del Señor. La Palabra de Dios nos invita a vigilar. Hay que estar atentos, porque en nuestras calles, en nuestras familias, en nuestro mundo, se siente una presencia nueva, naciente. Las comunidades cristianas son ya un signo de esa nueva realidad. Hay mucha gente buena trabajando por ayudar a los demás. Esos son los signos de la presencia de Dios. ¡Dios está con nosotros! ¡Su presencia está creciendo! Adviento es nuestra oportunidad para vigilar y estar atentos, para descubrir los signos de la auténtica presencia de Dios y celebrarlos en nuestra liturgia y en nuestra oración. Vigilad, pues, no vaya a ser que Dios esté a vuestro lado o en vuestra misma vida y os pase desapercibido.


Para la reflexión

Vigilar supone estar vivo y atento a las grandes y pequeñas cosas que pasan a nuestro alrededor. ¿Nos importa todo eso que pasa o vivimos tan encerrados en nuestros problemas que nuestro mundo termina en nuestra propia nariz? ¿Dónde y cuándo descubrimos a Dios cerca de nosotros?


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