miércoles, 12 de abril de 2017

PALABRA DE DIOS

MIÉRCOLES SANTO


Lectura del santo evangelio según san Mateo (26,14-25):

En aquel tiempo, uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, a los sumos sacerdotes y les propuso: «¿Qué estáis dispuestos a darme, si os lo entrego?»

Ellos se ajustaron con él en treinta monedas. Y desde entonces andaba buscando ocasión propicia para entregarlo.

El primer día de los Ázimos se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron: «¿Dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua?» 

Él contestó: «ld a la ciudad, a casa de Fulano, y decidle: "El Maestro dice: Mi momento está cerca; deseo celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos."»

Los discípulos cumplieron las instrucciones de Jesús y prepararon la Pascua. Al atardecer se puso a la mesa con los Doce. 

Mientras comían dijo: «Os aseguro que uno de vosotros me va a entregar.»

Ellos, consternados, se pusieron a preguntarle uno tras otro: «¿Soy yo acaso, Señor?»

Él respondió: «El que ha mojado en la misma fuente que yo, ése me va a entregar. El Hijo del hombre se va, como está escrito de él; pero, ¡ay del que va a entregar al Hijo del hombre!; más le valdría no haber nacido.»

Entonces preguntó Judas, el que lo iba a entregar: «¿Soy yo acaso, Maestro?»

Él respondió: «Tú lo has dicho.»


Palabra de Dios




COMENTARIO AL EVANGELIO


Hoy se nos presenta la versión de San Mateo de la traición de Judas. Los sumos sacerdotes han acordado con él la suma treinta monedas de plata para que les entregue a su Maestro. La confabulación de las autoridades ha provocado que uno de los discípulos de Jesús claudique. Para ellos, las acciones y las palabras del nazareno no podían quedar impunes, pues rompió con el sistema de la Ley y del Templo, con los sumos sacerdotes, y con los doctores de la Ley. Advertía con claridad al pueblo: “Tengan cuidado con la levadura de los fariseos y saduceos” (Mt 16,6).

En otra ocasión, Jesús dijo: “No es posible guardar vino nuevo en odres viejos” (Mt 9,17). Jesús no vino para remendar ropa vieja con un trozo de tela nueva (Cf Mt 9,16). Es decir, Jesús no vino a restaurar el antiguo sistema cultual judío. Vino a hacer un cambio radical, como Juan Bautista ya lo había anunciado (Mt 3,10-11). Jesús decía todo esto a los maestros de la Ley, y por ello, éstos se escandalizaron y se revelaron. Jesús los llamó “generación adúltera”, palabras muy fuertes para esta élite de Israel (Mt 12, 38-39).

Para Jesús, el sistema religioso judío estaba corrompido. La alianza que había entre religión y dinero para él era idolátrica y alejada plenamente de la voluntad del Padre: “No se puede servir a dos señores; porque o aborrecerá a uno y amará al otro, o se apegará a uno y despreciará al otro. No pueden servir a Dios y a las riquezas” (Mt 6, 24).

Jesús viene a establecer una nueva forma de relacionarnos con Dios basada en la compasión y en el amor gratuito y, por tanto, la práctica de la ley divina es una respuesta libre y amorosa del ser humano que se siente amado por Dios. La ley del Reino, en este sentido, no consiste en un trueque de obras caritativas, sacrificios de animales, o prácticas piadosas para alcanzar la salvación, sino en amor auténtico y desbordado hacia Dios y hacia el prójimo. Romper con el esquema sacrificial del templo le costó a Jesús la pérdida de uno de sus discípulos más cercanos y la entrega de su propia vida.

Preguntémonos seriamente: ¿Quién es el primero en nuestras vidas? ¿A quién rendimos culto con nuestros pensamientos y acciones? En nuestras familias se vive un desajuste severo en la escala de valores: Dios y su justicia debe ser el primero en nuestras decisiones. Su ley debe motivarnos a crear un mundo nuevo, donde la vida y las personas sean valoradas, pues cuando perdemos de vista a Dios en las relaciones sociales y económicas, nos abrimos a la traición y se da un fracaso que cobra vidas humanas. No permitamos que nuestras idolatrías corrompan el culto que le debemos al verdadero Dios. Acompañemos con amor generoso al Varón de Dolores que, por amor a la humanidad, entrega su propia vida. Este es el tiempo oportuno.






sábado, 8 de abril de 2017

EDUCA - FAMILIA

CUATRO TIPOS DE PADRES SEGÚN SU RELACIÓN CON EL COLEGIO - ¿CON CUÁL TE IDENTIFICAS?




Óscar Gonzalez es uno de los grandes defensores de la buena relación entre la familia y la escuela. Lleva varios años luchando por una buena convivencia entre ambas partes y es autor de libros como «Familia y Escuela. Escuela y Familia», además de profesor de Educación Primaria y fundador de la Alianza Educativa. Destaca que actualmente existe una relación de gran desconfianza mutua. «Profesores y padres necesitamos compartir, no competir. Es importante que los padres puedan venir al aula y ver cómo trabajan los profesores en clase. No hay que olvidar que el mayor tiempo de los hijos lo pasan en clase y es lógico que quieran y puedan ver lo que hacen. Familia y escuela nos necesitamos hoy más que nunca porque los padres están mucho más preocupados por la educación de sus hijos».

En este sentido asegura que cuando los padres se implican en la educación, sus hijos obtienen mejores resultados. No obstante, destaca que hay cuatro tipos de padres según la relación que tienen con el colegio de sus hijos:

Los preocupados: aquellos que se acercan al centro escolar y quieren participar en tutorías, reuniones, en la organización de alguna actividad...

Los despreocupados: los que no acuden a las citas pero, sin embargo, son los más críticos y suelen ir contra el profesor en casi todo porque no conocen el motivo ni las circunstancias en las que este profesional toma las decisiones.

Los que se preocupan en exceso: están en el colegio todas las semanas, todos los días. Quieren saberlo todo, hablan con todos, quieren implicarse en cada actividad, opinan, critican...

Los que no están: los que directamente no van nunca al centro escolar, ni siquiera para recoger las notas de su hijo a fin de curso. «Lo fácil es decir que en estos casos son padres que no se preocupan por sus hijos, pero antes de establecer juicios, es necesario saber qué es lo que ocurre y cómo se puede mejorar la relación con ese padre para que la relación sea más fluida».

Óscar González tiene muy claro que el problema de base de una buena relación familia y escuela está en la comunicación. «Tanto unos como otros deben adoptar una actitud de escucha y no focalizarnos solo en "decir". Los padres deben percibir que los docentes les escuchan y les atienden con un diálogo tranquilo, sin meterles prisa por el simple hecho de que hay otro padre que está esperando su turno para hablar con el profesor».





NOTICIAS - FAMILIA

 KiVa - PROGRAMA ANTI ACOSO QUE TRIUNFA EN FINLANDIA




Llega a España KiVa, el programa anti acoso que triunfa en Finlandia

El acoso escolar sigue siendo una lacra presente en mucho colegios españoles. Se calcula que aproximadamente 10% de los niños sufrirán «bullying» en algún momento.Para intentar paliar el problema, se ha presentado en España KiVa, un programa auspiciado por el Gobierno Finlandés que ha conseguido la reducción del acoso escolar en ese país, a la vez que ha fomentado el desarrollo de otros efectos positivos cómo la empatía, la conducta constructiva, la mejora del rendimiento académico y la motivación. También se redujo la ansiedad social y la depresión en la escuela.

Este innovador programa contra el acoso escolar está desarrollado por la Universidad de Turku, Finlandia, y cuenta con la financiación del Ministerio de Educación y Cultura de Finlandia.


La prevención es clave

La doctora Tiina Mäkelä, formadora KiVa de la Universidad de Turku, explicó que, mediante acciones globales dirigidas a todos los alumnos, se pretende influir en las normas del grupo y enseñar a los alumnos a asumir su deber de no fomentar el acoso y apoyar a la víctimas. De esta manera, la prevención se convierte en un arma fundamental.

Kiva tiene acciones especificas que deberán utilizarse cuando se produzca casos de acoso escolar. Están dirigidas a los alumnos involucrados en el acoso, ya sea como perpetradores o como víctimas, así como a compañeros de clase que deben apoyar a la víctima; el objetivo es poner fin al acoso y conseguir escuelas más amables.

El tercer aspecto de KiVa es la supervisión constante de la situación en la escuela y de los cambios que se van produciendo; esto es posible gracias a las herramientas on line que incluye KiVa. Estas herramientas generan comentarios anuales en la escuela acerca de su implementación del programa, así como de los resultados obtenidos.


Eficacia comprobada

Los efectos KiVa se han evaluado en numerosos informes. Además de los estudios basados en los datos analizados por el grupo de investigación de KiVa, los datos recopilados de manera independiente por el Instituto Nacional de Salud y Bienestar demuestran que el acoso ha disminuido en Finlandia desde la implementación a gran escala del programa KiVa.

KiVa se está evaluando actualmente en varios países: están surgiendo los primeros estudios internacionales de los Países Bajos, Estonia, Italia y Gales, que demuestran que KiVa es efectivo fuera de Finlandia también.

KiVa no se ha diseñado para ser un proyecto de un año, sino una parte permanente de las iniciativas contra el acoso de la escuela.

La doctora Mäkelä aclaró que, aunque el núcleo del programa es el mismo en todos los países, se hacen pequeños cambios en función de la idiosincrasia de cada lugar en el que se implementa.



REZA EN FAMILIA

ORACIONES PARA REZAR EN FAMILIA EN SEMANA SANTA





ORACIÓN DEL DOMINGO DE RAMOS - EN EL CRUCIFIJO DE LA CASA 

Señor Jesús, con este mismo ramo te acompañamos hoy 

a recordar tu entrada en Jerusalén, con nuestra presencia en el templo

dijimos que somos tus seguidores y que tú eres el rey de los reyes.

Ahora te pedimos que protejas a nuestra familia de todo mal 

y nos conviertas en testigos de tu amor y tu paz,

para que un día podamos reinar contigo en la Jerusalén celestial,

donde vives y reinas por los siglos de los siglos amén.



ORACIÓN DE JUEVES SANTO - DE LA FAMILIA POR LOS SACERDOTES

Señor Jesús, hoy celebramos nuevamente tu última cena

y recordamos que en ella instituiste el sacerdocio ministerial,

la eucaristía y el mandamiento supremo del amor.

Nuestra familia quiere ahora pedirte por los sacerdotes que nos diste,

para que fueran nuestros pastores. 

Ellos salieron de una familia como la nuestra,

para servir a todos los hombres.

Danos Señor, un corazón de hermanos para comprender sus debilidades

y alentarnos en la misión que les encomendaste.

También queremos decirte que necesitamos sentir hambre del pan

de la eucaristía para que el amor de nuestro hogar 

nunca se debilite, sea fecundo y servicial.



ORACIÓN PARA VIERNES SANTO - FAMILIA RECE DELANTE DE UN CRUCIFIJO

Señor Jesús, hoy revivimos el dolor de tu muerte sintiendo nuevamente 

el dolor del impacto que ella tiene en nuestras vidas.

Gracias porque diste tu vida para salvarnos y sufriste para redimirnos.

En esta pequeña iglesia que es nuestro hogar,

queremos confiarte aquellos sufrimientos y penas 

que a veces no aceptamos con demasiado amor.

Debemos confesar avergonzados que frecuentemente

nos quejamos de las cruces que nos impone la vida familiar,

y no nos damos cuenta que deberíamos abrazarlas 

con el mismo amor que Tú lo hiciste.

Ayúdanos Señor, para que a ejemplo tuyo todo lo compartamos,

las alegrías y las penas, y tengamos siempre presente

que los sacrificios asumidos con amor conducen a la vida nueva

que conquistastes con tu resurrección.

Todo esto te lo pedimos animados por el ejemplo de tu madre,

la Virgen dolorosa, que supo acompañarte 

en el dolor y ahora está junto a ti,

donde vives y reinas por los siglos de los siglos, amén.


SÁBADO SANTO - ORACIÓN PARA REZAR DURANTE EL DÍA

Virgen María, madre de Jesús y madre nuestra, señora de la esperanza,

en este día queremos acompañarte junto a la tumba de tu hijo,

él ha descendido al lugar de los muertos pero no ha sido vencido,

con su resurrección ha triunfado sobre la misma muerte

venciéndola para siempre.

Tú, Virgen de la esperanza, siempre confiaste en el Señor

y por eso ningún sufrimiento te hizo desesperar

ayuda a nuestra familia para que aún en las pruebas más duras y amargas,

sepa esperar como Tú, sabiendo que después de la muerte

llega siempre la resurrección. Amén.


DOMINGO DE PASCUA - BENDECIR LA MESA E INVOCAR LA PROTECCIÓN DE DIOS SOBRE LA CASA.

Hoy es el sagrado día de pascua en que Jesús venciendo a la muerte

volvió a la vida para que nosotros tuviéramos VIDA en abundancia.

Como corresponde a una familia cristiana, imploremos la bendición divina.

sobre nuestra familia y nuestra casa 

(digamos después de cada invocación)

"Bendícenos Señor porque somos tus hijos"

- Porque con la resurrección de Jesús venciste la muerte para siempre...

- Porque sellaste una alianza de amor con todo tu pueblo...

- Porque nos liberaste de la esclavitud del pecado...

- Porque nos diste la gracia de ser una familia cristiana...

- Porque prometiste a quienes te son fieles bendecir a los hijos de sus hijos...

- Porque nos das la oportunidad de renovar nuestras vidas en esta pascua...

- Porque nos permites ganar nuestro pan y nos colmas de tus bienes...

- Porque nos reanimas con tu ayuda en medio de las dificultades...

- Porque un día nos reunirás con los seres queridos en la mesa celestial...

JESUS resucitó! Amén.



INTERÉSATE - FAMILIA

TRADICIONES DE LA IGLESIA EN SEMANA SANTA


Domingo de Ramos


Primer día de la semana de festejos y este día representa la llegada de Jesús a Jerusalén.

Bendición de las palmas

Procesión dentro o fuera de la iglesia

Oración para colocar las palmas benditas en tu hogar:

Bendice Señor nuestro hogar. Que tu Hijo Jesús y la Virgen María reinen en él. Por tu intercesión danos paz, amor y respeto, para que respetándonos y amándonos los sepamos honrar en nuestra vida familiar, Sé tú, el Rey en nuestro hogar. Amén.


Triduo Pascual:

El Triduo Pascual se inicia con la misa Crismal y las siguientes conmemoraciones se realizan en estos tres días:


Jueves Santo   (1. Día del Triduo Pascual)


Misa del santo Crisma, donde se bendicen los tres óleos que se utilizan en la administración de los sacramentos. Esta misa la celebra el Obispo, por lo que en su mayoría se hace en la Catedral donde se encuentra el obispo. Los tres óleos son:

Óleo del Crisma es el óleo perfumado que representa al Espíritu Santo, utilizado en: el bautismo, la confirmación y en la ordenación de los obispos, sacerdotes y diáconos

Óleo de los Catecúmenos que se utiliza en el bautismo y en los de orden sagrado. Es de color verde y extiende en el bautismo el efecto del exorcismo, para que el bautizado reciba la fuerza divina del Espíritu Santoo

Óleo de los Enfermos este aceite que simboliza el vigor y la fuerza del Espíritu Santo, se emplea para remediar las dolencias del alma y del cuerpo de los enfermos; para que puedan vencer el mal con fortaleza y conseguir el perdón de los pecados (es importante notar que este óleo de los enfermos antes de ser bendecido recibe un exorcismo)

Misa de la Última Cena, para conmemorar la institución de la Eucaristía. Durante esta misa el sacerdote realiza el Lavatorio de los Pies

El Lavatorio de los Pies, es parte de la liturgia de la Misa de la Última Cena. En muchas iglesias el sacerdote lava los pies a doce personas escogidas entre los asistentes, este rito recuerda a Jesús cuando lavó los pies de los doce apóstoles antes de iniciar la Última Cena

Al finalizar la misa de la Última Cena se expone el Santísimo en el Monumento. El Monumento es un lugar que las iglesias decoran sobriamente para colocar “Custodia de la Hostia” para ser adorado Cristo Sacramentado, durante la noche. Muchas iglesias solicitan a sus feligreses para que dediquen una hora para custodiar y adorar a Jesús sacramentado.





Viernes Santo  (2. Día del Triduo Pascual)

Es día de ayuno y abstinencia, en este día no se distribuye la comunión. A las 3 de la tarde las iglesias conmemoran la muerte de Jesús con los siguientes ritos:

Exposición y adoración de la cruz

Procesiones

Sermón de las Siete Palabras.


Sábado Santo  (3. Día Triduo Pascual)

La ceremonia de este día es la Misa de la Vigilia Pascual que inicia después de las 6 de la tarde. La Misa de la Vigilia, aunque se celebre antes de la medianoche, es ya la Misa pascual del Domingo de Resurrección.

Celebración de la bendición del fuego (Lucernario): el sacerdote enciende un fuego nuevo y con éste enciende el cirio pascual, que representa a Jesús resucitado. Después se bendice el agua y luego el sacerdote rocía a los presentes con agua bendita

Vigilia Pascual comienza con la bendición del fuego nuevo y del cirio pascual que significan: el fuego que guió al pueblo elegido en el desierto y a Cristo que es la Luz del mundo. Luego, se bendice el agua bautismal y se renuevan las promesas bautismales; para finalmente el sacerdote rociarnos con el agua bendita. En esta misa se leen siete lecturas del Antiguo Testamento y dos del Nuevo Testamento

Misa de Medianoche donde se descubren las imágenes de Cristo resucitado y santoss

Domingo de Resurrección

El Domingo de Resurrección o de Pascua es la celebración más importante para nosotros los católicos, porque es el suceso de la Resurrección de Jesús cuando se inicia nuestra religión. En la misa de este día se enciende el cirio pascual como símbolo de Cristo resucitado y luz de todos nosotros. En este día la costumbre en casi todo el mundo es regalar huevos de dulce o chocolate, o esconder los “huevos de Pascua” para buscarlos.

Es interesante saber que buscar los huevos escondidos simboliza la búsqueda de Cristo resucitado, por todos los cristianos. También que la costumbre de regalar huevos viene de los antiguos egipcios.




FRASES - FAMILIA


PALABRA DE DIOS

EVANGELIO DEL DOMINGO DE RAMOS 2017




NADA LO PUDO DETENER


La ejecución del Bautista no fue algo casual. Según una idea muy extendida en el pueblo judío, el destino que espera al profeta es la incomprensión, el rechazo y, en muchos casos, la muerte. Probablemente, Jesús contó desde muy pronto con la posibilidad de un final violento.

Jesús no fue un suicida ni buscaba el martirio. Nunca quiso el sufrimiento ni para él ni para nadie. Dedicó su vida a combatirlo en la enfermedad, las injusticias, la marginación o la desesperanza. Vivió entregado a “buscar el reino de Dios y su justicia”: ese mundo más digno y dichoso para todos, que busca su Padre.

Si acepta la persecución y el martirio es por fidelidad a ese proyecto de Dios que no quiere ver sufrir a sus hijos e hijas. Por eso, no corre hacia la muerte, pero tampoco se echa atrás. No huye ante las amenazas, tampoco modifica ni suaviza su mensaje.

Le habría sido fácil evitar la ejecución. Habría bastado con callarse y no insistir en lo que podía irritar en el templo o en el palacio del prefecto romano. No lo hizo. Siguió su camino. Prefirió ser ejecutado antes que traicionar su conciencia y ser infiel al proyecto de Dios, su Padre.

Aprendió a vivir en un clima de inseguridad, conflictos y acusaciones. Día a día se fue reafirmando en su misión y siguió anunciando con claridad su mensaje. Se atrevió a difundirlo no solo en las aldeas retiradas de Galilea, sino en el entorno peligroso del templo. Nada lo detuvo.

Morirá fiel al Dios en el que ha confiado siempre. Seguirá acogiendo a todos, incluso a pecadores e indeseables. Si terminan rechazándolo, morirá como un “excluido” pero con su muerte confirmará lo que ha sido su vida entera: confianza total en un Dios que no rechaza ni excluye a nadie de su perdón.

Seguirá buscando el reino de Dios y su justicia, identificándose con los más pobres y despreciados. Si un día lo ejecutan en el suplicio de la cruz, reservado para esclavos, morirá como el más pobre y despreciado, pero con su muerte sellará para siempre su fe en un Dios que quiere la salvación del ser humano de todo lo que lo esclaviza.

Los seguidores de Jesús descubrimos el Misterio último de la realidad, encarnado en su amor y entrega extrema al ser humano. En el amor de ese crucificado está Dios mismo identificado con todos los que sufren, gritando contra todas las injusticias y perdonando a los verdugos de todos los tiempos. En este Dios se puede creer o no creer, pero no es posible burlarse de él. En él confiamos los cristianos. Nada lo detendrá en su empeño de salvar a sus hijos.



COMPROMETER LA VIDA 


Estamos tan familiarizados con la cruz del Calvario que ya no nos causa impresión alguna. La costumbre lo domestica y lo «rebaja» todo. Quizás, esta semana de tan hondo significado para los creyentes, sea una buena ocasión para recordar aspectos demasiado olvidados de Jesús Crucificado.

Empecemos por decir que Jesús no ha muerto de muerte natural. Su muerte no ha sido la extinción esperada de su vida biológica. A Jesús lo han matado violentamente.

Peto no ha muerto tampoco víctima de un accidente casual ni fortuito, sino ajusticiado, después de un proceso solemne llevado a cabo por las fuerzas religiosas y civiles más influyentes de aquella sociedad.

Su muerte ha sido consecuencia de la reacción que provocó con su actuación libre, fraterna y solidaria con los más pobres y abandonados de aquella sociedad.

Esto quiere decir que no se puede vivir el evangelio impunemente. No se puede construir el reino de Dios que es reino de fraternidad, libertad y justicia, sin provocar el rechazo y la persecución de aquéllos a los que no interesa cambio alguno. Imposible la solidaridad con los indefensos sin sufrir la reacción de los poderosos.

Jesús se comprometió a vivir el amor al hombre hasta el final. Y precisamente por eso, vio comprometida su vida. Su compromiso por crear una sociedad más justa y humana fue tan concreto y serio que hasta su misma vida quedó comprometida.

Y, sin embargo, Jesús no fue un guerrillero ni un líder político ni un fanático religioso. Sino un hombre en el que se encarnó y se hizo realidad el amor ilimitado de Dios a todos sus hijos.

Por eso, ahora sabemos cuáles son las fuerzas que se sienten amenazadas cuando el amor verdadero penetra en una sociedad, y cómo reaccionan violentamente tratando de suprimir y ahogar la actuación de quienes buscan una fraternidad más justa y libre.

El evangelio siempre será perseguido por quienes ponen la seguridad y el orden legal por encima de la fraternidad y la justicia (fariseísmo).

El reino de Dios siempre se verá obstaculizado por toda fuerza política que se entienda a sí misma como poder absoluto (Pilato). El mensaje del amor será rechazado en su raíz por toda religión en la que Dios no sea Padre de todos (sacerdotes judíos).

El seguimiento a Jesús conduce siempre a la cruz. Implica disponibilidad a sufrir el conflicto, la polémica, la persecución y hasta la muerte.

Pero la resurrección de Jesús nos descubrirá que éste es el camino de salvación y nos recordará algo que tampoco hoy debemos olvidar: no se salva al hombre matándolo sino muriendo por él.




sábado, 1 de abril de 2017

INTERÉSATE - FAMILIA

CARTA DEL PAPA FRANCISCO PARA EL ENCUENTRO MUNDIAL DE LAS FAMILIAS EN 2018




El Papa Francisco ha escrito una carta para ayudar a las familias en la preparación del Encuentro Mundial de las Familias que se celebrará en agosto de 2018 en Dublín, Irlanda.

En ella, el Pontífice escribe que "el amor de Dios es su 'sí' a toda la creación y al corazón de la misma, que es el hombre. Es el 'sí' de Dios a la unión entre el hombre y la mujer, abierta a la vida y al servicio de ella en todas sus fases".

"Sueño con una Iglesia en salida, no autorreferente, una Iglesia que no pase lejos de las heridas del hombre, una Iglesia misericordiosa que anuncie el corazón de la revelación de Dios Amor que es la Misericordia", dice Francisco.

A continuación, el texto completo de la Carta del Papa Francisco:

Al final del VIII Encuentro Mundial de las Familias, celebrado en Filadelfia en septiembre de 2015, anuncié que el encuentro sucesivo con las familias católicas de todo el mundo tendría lugar en Dublín. Ahora, con el deseo de comenzar su preparación, me complazco en confirmar que se desarrollará del 21 al 26 de agosto de 2018, sobre el tema: “El Evangelio de la familia: alegría para mundo”. Y con respecto a este tema y a su desarrollo quisiera ofrecer algunas indicaciones más precisas. Deseo, efectivamente, que las familias puedan profundizar en la reflexión y la condivisión de los contenidos de la Exhortación Apostólica postsinodal Amoris Laetitia

Nos podríamos preguntar: ¿El Evangelio sigue siendo alegría para el mundo? Y también: ¿La familia sigue siendo una buena noticia para el mundo de hoy?

¡Yo estoy seguro de que sí! Y este “sí” está firmemente fundado en el plan de Dios. El amor de Dios es su “sí” a toda la creación y al corazón de la misma, que es el hombre. Es el “sí” de Dios a la unión entre el hombre y la mujer, abierta a la vida y al servicio de ella en todas sus fases; es el “sí” y el compromiso de Dios con una humanidad a menudo herida, maltratada y dominada por la falta de amor. La familia, por lo tanto, es el “sí” del Dios Amor. Solamente partiendo del amor la familia puede manifestar, difundir y regenerar el amor de Dios en el mundo. Sin amor no se puede vivir como hijos de Dios, como cónyuges, padres y hermanos.

Quiero hacer hincapié en la importancia de que las familias se pregunten a menudo si viven partiendo del amor, por el amor y en el amor. Esto significa concretamente darse, perdonarse, no perder la paciencia, anticiparse al otro, respetarse. ¡Cómo mejoraría la vida familiar si cada día se vivieran las tres sencillas palabras “permiso”, “gracias”, “lo siento”! Todos los días experimentamos la fragilidad y la debilidad, y por eso todos nosotros, familias y pastores, necesitamos una humildad renovada que plasme el deseo de formarnos, de educarnos y de ser educados, de ayudar y de ser ayudados, de acompañar, discernir e integrar a todos los hombres de buena voluntad.

Sueño con una Iglesia en salida, no autorreferente, una Iglesia que no pase lejos de las heridas del hombre, una Iglesia misericordiosa que anuncie el corazón de la revelación de Dios Amor que es la Misericordia. Es la misma misericordia que nos hace nuevos en el amor; y sabemos cuanto las familias cristianas sean lugares de misericordia y testigos de misericordia; después del Jubileo extraordinario lo serán todavía más, y el Encuentro de Dublín podrá dar señales concretas.

Invito, pues, a toda la Iglesia a recordar estas indicaciones en la preparación pastoral para el próximo Encuentro Mundial.

Ante Usted, querido Hermano, junto con sus colaboradores, se presenta la tarea de conjugar de una forma especial la enseñanza de Amoris Laetitia, con la cual la Iglesia desea que las familias estén siempre en camino, en esa peregrinación interior que es una manifestación de vida auténtica

Mi pensamiento se dirige de manera especial a la archidiócesis de Dublín y a toda la querida Nación irlandesa, por la generosa hospitalidad y el esfuerzo que implica organizar un evento de esta magnitud. ¡Que el Señor os recompense a partir de ahora, concediéndoos en abundancia favores celestes!

La Sagrada Familia de Nazaret guíe, acompañe y bendiga vuestro servicio y a todas las familias involucradas en la preparación del gran Encuentro Mundial de Dublín.


Francisco - Vaticano, 25 de marzo de 2017




SÍNODO DE LA FAMILIA

ENCUENTRO MUNDIAL DE LAS FAMILIAS EN 2018




El encuentro mundial de las familias que se realizará en 2018 en Irlanda, en la ciudad de Dublín, no es un intento esconder el pasado, ni de poner una piedra tumbal sobre los casos de abusos sexuales a menores que se registraron en el pasado, porque no hay que olvidar y es necesario hacer penitencia por cuanto sucedido. Ayudará sí a recobrar la confianza pero sin olvidar lo sucedido.

Lo indicó el arzobispo de Dublín, Diarmuid Martin, entrevistado por ZENIT después de la conferencia de prensa realizada este jueves, en la que junto al Card. Kevin Joseph Farrell, prefecto para el Dicasterio para los Laicos, presentaron la carta que el papa Francisco envió a los organizadores del IX Encuentro Mundial de las familias que se desarrollará del 21 al 26 de agosto de 2018 en la capital irlandesa, con el tema “El Evangelio de la Familia, alegría para el mundo”.

No es un intento de olvidar el pasado, dijo el arzobispo de Dublín, “será radicada en la realidad y en las dificultades de la Iglesia en Irlanda y de las familias en Irlanda. No es un intento de huir de esto porque son las familias irlandesas y los jóvenes del país que viven en esta realidad”.

El arzobispo irlandés señaló que “la Iglesia tienen que reconquistar su credibilidad” y mirando a los ojos y hablando con voz firme reiteró que “no lo hará intentando de poner una piedra tumbal sobre el pasado, sino enfrentando la realidad, haciendo penitencia por lo que ha sucedido, mirando hacia un futuro, un futuro que no deja estas cosas en el olvido”.

Mons. Martin añadió que se quiere “hacer de la Iglesia un lugar en el que los niños estén seguros y las familias puedan tener la confianza de dejar a sus hijos participar de las actividades de la Iglesia”.

Concluyó señalando que “el próximo sínodo es sobre la juventud y es importante que la Iglesia responda también a las preguntas de los jóvenes”.

En la conferencia de prensa, advirtió también que “existe el peligro de que cada persona quiera imponer una idea personal que no es realmente aquella visión de renovación auténtica que tienen el Papa”.

Así el Santo Padre en la carta de convocación del Encuentro Mundial de las Familias, explica cuál es deseo para la Iglesia; “Sueño una Iglesia en salida, no autorreferencial, una Iglesia que no pase delante de las heridas del hombre, una Iglesia misericordiosa que anuncie el corazón de la revelación de Dios Amor, que es la misericordia”.

Señaló también que el evento de Dublín, no es un evento más, sino “un momento en el cual la Iglesia entera está llamada a profundizar la reflexión sobre la enseñanza de la Amoris Laetitia, un momento en el que el amor cotidiano entre marido, mujer y el amor cotidiano de los papás por sus hijos pueda ser reconocido como recurso fundamental para la renovación de la Iglesia y de la sociedad.



EDUCA - FAMILIA

CONTROL EMOCIONAL PARA PADRES Y MADRES




La labor educativa de los padres y madres se ve en muchas ocasiones comprometida debido al nerviosismo, la excesiva preocupación o el agobio. Muchos padres y madres toman medidas apresuradas, excesivas o injustas ante las conductas de sus hijos/as por tener un excedente de ANSIEDAD.

Los padres, madres y educadores deberían ser más capaces de AUTOCONTROLARSE EMOCIONALMENTE: Si son capaces de aprender a manejar su ansiedad en la relaciones con sus hijos/as serán más competentes en el rol de educadores.

¡Cuando estamos muy nerviosos EDUCAMOS PEOR!

Los/las hijos/as "ponen a prueba" LA PACIENCIA de los padres y madres desde que éstos son bebés. 

¿Qué es la ansiedad?

“ La ansiedad es una respuesta psicobiológica -física y mental- natural ante hechos que suponen una amenaza o un peligro para la integridad de la persona”. 

Consecuencias del exceso de ansiedad en la relación con los hijos/as:

La ansiedad hace que los padres y madres tomen medidas más graves: castigos, zurras, gritos o amenazas.

La ansiedad repercute en la "lucidez" de las decisiones de los padres y madres: Ej. "una excesiva preocupación nos hace proteger en exceso".

La ansiedad hace que se propongan objetivos a muy corto plazo, existe la necesidad de obtener rápidos rendimientos en las medidas educativas adoptadas.

Un exceso de ansiedad contribuye a crear un clima familiar tenso y agobiante: "Todos se persiguen, todos discuten, todos se preocupan,...". También repercute sobre las formas de comunicación que se establecen en la familia

Y las respuestas de ansiedad de los padres y madres son imitadas por sus hijos/as: Los padres y madres también presentan modelos de ansiedad, aunque también pueden ser modelos de autocontrol.


Algunas orientaciones generales para manejar la ansiedad en familia :

Aprende a analizar las situaciones que desencadenan tus respuestas de ansiedad: Determina qué hacen concretamente los hijos/as que te pone nervioso/a o te preocupa. En ocasiones puedes decidir EVITAR la situación que desencadena tu reacción.

Descubre "tus señales" de ansiedad, y aprende a identificarlas anticipándote a tus respuestas. Sé consciente de tu irritación o tu cansancio antes de tomar una decisión en relación a tus hijos. Pregúntate antes de actuar: "¿esta medida la tomaría en otro momento si no estuviese tan cansado/a?"

Analiza de qué forma tus pensamientos "contribuyen " o participan en tu manera de reaccionar, y aprende a pensar de forma más racional, menos extrema o pesimista. Unas expectativas poco realistas con respecto a tus hijos/as, interpretar las situaciones en términos de catástrofe, o mostrarse muy exigentes con tus hijos/as o contigo mismo/a son "formas de pensar" que contribuyen a "problematizar" en exceso las situaciones y a dar más respuestas de ansiedad.


Algunas Ideas Irracionales de los padres y madres que condicionan las actitudes educativas de estos y les generan ansiedad:

- Los hijos deben querer a los padres tanto como estos les quieren a ellos, y aprobar todo lo que hacen porque siempre tienen razón.

- Los padres y madres son los amos y dueños de los hijos y tienen que enseñarles lo que es bueno.

- Soy mejor padre o madre si me preocupo continuamente por mi hijo/a.

- Las madres tienen que ser muy competentes y casi perfectas en todo lo que hacen porque sobre ellas recae la responsabilidad de la familia.

- A los hijos hay que educarles de la misma manera y dar lo mismo a todos ellos.

- Es horrible cuando los hijos/as no son como quisiéramos que fueran.

- Hay que conseguir la obediencia por la fuerza porque tenemos más poder que los hijos.

- Con los hijos hay que pensar siempre en su futuro y preocuparnos para que todo les vaya bien y no tengan problemas.

- “Genio y figura...”, “De tal palo, tal astilla”, “Ha nacido así y...”, todos estos refranes aplicados a los hijos son totalmente ciertos.

- Los hijos son frágiles y nunca deberían sufrir daño alguno.

- Las buenas relaciones familiares están basadas en el sacrificio mutuo y en la idea de dar.

- Si no te esfuerzas por agradar a los demás, estos te abandonarán y rechazarán.

- El enfado es malo y destructivo siempre.

- Como padre o madre está mal o es un error ser egoísta.



MISTERIO DE LA VIDA

UN NOMBRE GRABADO EN "NUESTRO COLECTIVO" - PALOMA GÓMEZ BORRERO




Se nos ha ido apresuradamente; y estoy convencido que ni la muerte ha podido borrar de su rostro esa su amplia y esplendorosa sonrisa. Y, además, se nos ha ido en silencio, sigilosamente. Pocos sabían que la muerte le había regalado como propina dos semanas de vida. Solo ella lo sabía, pero callaba para ahorrarle lágrimas a sus amigos. Nada pude adivinar cuando la pasada semana hablé con ella para concertar una cita. Ambos hablamos de futuro y, además me preguntó por mi salud y ahora veo porqué ella no quiso hablarme de la suya. Se nos ha ido dejando una agenda llena repleta de conferencias, viajes, coloquios y un par de proyectos editoriales, uno de los cuales íbamos a comenzar juntos en mayo de este año. Su nombre, Paloma Gómez Borrero forma ya parte del “imaginario colectivo” de este país y siempre asociado al Papa y al Vaticano.

Se nos ha ido Paloma. Su voz ya no sonará en directo por la radio; ni reiremos con sus ingeniosas y agudas intervenciones en tertulias televisivas; ni podremos leer sus crónicas contándonos que se cuece en el Vaticano. Ya no escribirá más libros como los que nos deja de legado. Su nombre era un valor seguro para las editoriales. Menciono ahora uno de sus últimos libros, “ De Benedicto a Francisco. El Conclave del cambio”; y lo hago agradeciéndole públicamente, y con no poco rubor, las páginas en las que tan elogiosamente habla de mi en ese libro. Y se lo quiero hoy agradecer recordando lo que decía Mauriac: “ La muerte no nos roba los seres amados. Al contrario, nos los guarda y nos los inmortaliza en el recuerdo. La vida sí que nos los roba muchas veces y definitivamente”.

Madrileña de Chamberí, Paloma era descendiente por línea paterna de Juan Álvarez de Mendizábal, aquel ministro famoso por las leyes desamortizadoras contra la Iglesia y cuyo cuerpo descansa en uno de los lugares que él desamortizó, en el cementerio del convento dominico de la Basílica de Atocha. Nació Paloma en agosto de 1934. Tras sus estudios de Periodismo comenzó a trabajar como corresponsal de Sábado Gráfico en Alemania, Austria y Reino Unido. Fue en 1976 cuando recaló en Roma para hacerse cargo de la corresponsalía de TVE en Italia, siendo la primera mujer corresponsal del ente público. Y en la “Ciudad Eterna” se quedó ya a vivir para siempre, intercalando sus estancias con Madrid y sus continuos viajes. Allí se casó con Alberto de Machis, piloto de aviación militar italiano; allí nacieron sus tres hijos, Ranieri, Carlo y Giorgo. En 1983 fue una de las muchas victimas que dejó en la cuneta la política sectaria del flamante responsable del ente publico, José María Calviño.

Al año siguiente, en 1984, comenzó a trabajar como corresponsal de la cadena COPE, Desde las ondas de esta emisora, propiedad de la Iglesia española, nos contó durante casi tres décadas, y en directo, los 104 viajes de Juan Pablo II a 160 países, siendo tantos los kilómetros recorridos como si hubiera dado 29 veces la vuelta al mundo. Sin embargo, en 2012, de forma poco elegante, fue injustamente despedida, mientras los obispos consentían irresponsablemente la permanencia del periodista Jiménez Losantos quien, cada mañana, alzaba su voz ausente de toda caridad cristiana. Paloma nunca llegó a entender las formas, ajenas a la Doctrina Social de la Iglesia, con la que la pusieron en la calle. Y puedo decir que se ha machado con esa herida aún sin cicatrizar, aunque, desde aquel momento y en esos últimos cinco años de su vida, no se vino abajo y siguió colaborando, viajando, escribiendo libros, participando en tertulias televisivas, sin miedos ni complejos.

Confieso que he sentido su muerte, por ser la muerte de alguien con quien hace diez años trabé una amistad que el tiempo ha ido afianzando y robusteciendo. Con ella he viajado para cubrir las visitas de Benedicto XVI a Londres, Berlín, Praga, Paris y Lisboa. Con ella he compartido veladas inolvidables en su casa romana allá en los Pratti, cerca de la vía Cola di Rienzo. Con ella he paseado por las madrileñas calles que rodean Conde Duque, el barrio en el que éramos vecinos. Con ella he hablado de lo humano y lo divino y he aprendido hasta qué punto el periodista es más por lo que calla que por lo que escribe. En estos últimos cinco años no hemos dejado de hablar y de vernos cada vez que ha venido a Beas de Segura, Alcalá la Real, Linares, Andújar, Baeza y la capital, una de ellas invitada por diario Jaén.

Acabó una trayectoria profesional intensamente vivida, consagrada a la comunicación hasta última hora. Supo abrirse camino como mujer y periodista entre sotanas y solideos y en círculos curiales cerrados. Paloma siempre estaba dispuesta a escucharte y enseñarte; siempre era la primera en abrirse a los jóvenes periodistas que llegaban a Roma para ofrecerles su agenda de contactos, lo más preciado de un periodista. Iba por las logias vaticanas como “Perico por su casa”, hasta el punto de que los cuatro últimos papas la llamaban por su nombre.

Sus últimos años se volcó, con motivo del V aniversario de santa Teresa de Jesús, en recorrer la geografía española con el recital llamado “Teresa. Una castellana vieja y recia”. Y lo hizo, junto al barítono Luis Santana y el pianista Antonio López, declamando con su voz familiar y dulce, 22 piezas de algunas canciones teresianas.

Acabo este obituario recordando el día que la escuché recitar estos versos de la santa abulense que hoy cobran especial relieve :

”Vuestra soy, para Vos nací, / ¿qué mandáis hacer de mí?/ Dadme muerte, dadme vida:/ dad salud o enfermedad,/ honra o deshonra me dad,/ dadme guerra o paz crecida,/ flaqueza o fuerza cumplida,/ que a todo digo que sí:/ ¿qué mandáis hacer de mí? “



FRASES - FAMILIA






PALABRA DE DIOS

DOMINGO 5º CUARESMA - 2  DE ABRIL DEL 2017





COMENTARIO AL EVANGELIO POR PAGOLA: ASÍ QUIERO MORIR YO 

Jesús nunca oculta su cariño hacia tres hermanos que viven en Betania. Seguramente son los que lo acogen en su casa siempre que sube a Jerusalén. Un día Jesús recibe un recado: nuestro hermano Lázaro, “tu amigo”, está enfermo. Al poco tiempo, Jesús se encamina hacia la pequeña aldea.

Cuando se presenta, Lázaro ha muerto ya. Al verlo llegar, María, la hermana más joven, se echa a llorar. Nadie la puede consolar. Al ver llorar a su amiga y también a los judíos que la acompañan, Jesús no puede contenerse. También él “se echa a llorar” junto a ellos. La gente comenta: “¡Cómo lo quería!“.

Jesús no llora solo por la muerte de un amigo muy querido. Se le rompe el alma al sentir la impotencia de todos ante la muerte. Todos llevamos en lo más íntimo de nuestro ser un deseo insaciable de vivir. ¿Por qué hemos de morir? ¿Por qué la vida no es más dichosa, más larga, más segura, más vida?

El ser humano de hoy, como el de todas las épocas, lleva clavada en su corazón la pregunta más inquietante y más difícil de responder: ¿Qué va a ser de todos y cada uno de nosotros? Es inútil tratar de engañarnos. ¿Qué podemos hacer? ¿Rebelarnos? ¿Deprimirnos?

Sin duda, la reacción más generalizada es olvidarnos y “seguir tirando”. Pero, ¿no está el ser humano llamado a vivir su vida y a vivirse a sí mismo con lucidez y responsabilidad? ¿Sólo a nuestro final hemos de acercarnos de forma inconsciente e irresponsable, sin tomar postura alguna?

Ante el misterio último de nuestro destino no es posible apelar a dogmas científicos ni religiosos. No nos pueden guiar más allá de esta vida. Más honrada parece la postura del escultor Eduardo Chillida al que, en cierta ocasión, le escuché decir: “De la muerte, la razón me dice que es definitiva. De la razón, la razón me dice que es limitada”.

Los cristianos no sabemos de la otra vida más que los demás. También nosotros nos hemos de acercar con humildad al hecho oscuro de nuestra muerte. Pero lo hacemos con una confianza radical en la Bondad del Misterio de Dios que vislumbramos en Jesús. Ese Jesús al que, sin haberlo visto, amamos y, sin verlo aún, le damos nuestra confianza.

Esta confianza no puede ser entendida desde fuera. Sólo puede ser vivida por quien ha respondido, con fe sencilla, a las palabras de Jesús: “Yo soy la resurrección y la vida. ¿Crees tú esto?”.

Recientemente, Hans Küng, el teólogo católico más crítico del siglo veinte, cercano ya a su final, ha dicho que para él morirse es “descansar en el misterio de la misericordia de Dios”.




EL DERECHO A MORIR MEJOR 

En poco tiempo se ha impuesto entre nosotros un nuevo estilo de morir. Hoy se muere más tarde y también de forma más lenta. Se muere con menos dolor, pero más solos. Mejor atendidos técnicamente, pero peor acompañados.

En otros tiempos, el moribundo era el auténtico protagonista de su muerte. Advertido de la proximidad de la última hora, él mismo presidía el acontecimiento: reunía a sus seres queridos, les daba las últimas recomendaciones, pedía perdón, recibía los sacramentos y se despedía hasta la otra vida. Rara vez sucede hoy así.

La muerte se va convirtiendo cada vez más en un proceso despersonalizado, confinado a los profesionales sanitarios, y vaciado en buena parte de su contenido humano y religioso. En muchos casos, el enfermo queda abandonado, a la espera de su muerte más o menos presentida, como si ya no fuera necesaria ninguna otra ayuda o acompañamiento, excepto el control de los aparatos de asistencia. Mientras tanto, una conspiración de silencio impide al enfermo preparar y vivir su muerte de forma más lúcida y responsable.

No es fácil entender cómo, en una sociedad aparentemente tan celosa de la dignidad de la persona, no se genera una reacción ante este estado de cosas y no se grita con fuerza el derecho a morir con más dignidad. La muerte pertenece a la persona y no a la medicina. El enfermo tiene derecho, no sólo a una asistencia médica que alivie su dolor y le proporcione la mejor calidad de vida posible. Ha de recibir también la ayuda necesaria para vivir su muerte de forma humana. Cuando ya no se puede curar, se puede y se debe aliviar, acompañar y ayudar a morir dignamente. Del mismo modo que nadie ha de vivir solo y abandonado, sin la ayuda necesaria para vivir con dignidad, tampoco se ha de abandonar a una persona sin la ayuda adecuada para enfrentarse a su muerte de forma digna.

El momento de la muerte recae hoy casi por completo sobre el equipo sanitario y, de manera particular, sobre las enfermeras. Son éstas las que ayudan más de cerca al moribundo, de forma muchas veces admirable. Pero no basta. El enfermo puede necesitar curar heridas que arrastra del pasado, enfrentarse a sentimientos de culpabilidad, abrirse confiadamente al misterio, reconciliarse con Dios, pedir perdón, sentirse aceptado, despedirse con paz.

Todo moribundo, cualquiera que sea su visión religiosa, su fe o actitud existencial, tiene derecho a ser mejor atendido en el momento de enfrentarse a la experiencia más densa y decisiva de su vida. Una organización más adecuada de la asistencia hospitalaria, una mayor atención de familiares y amigos, una actuación más responsable de sacerdotes y creyentes podría aliviar y hacer más humana la muerte de no pocos.

Y dichosos también hoy los que, solos o mal acompañados, mueran confiando en aquel que dijo: «Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque muera, vivirá.»

El último evangelio, atribuido por la tradición a Juan, es un escrito que va a iluminar la vida de Jesús con una profundidad teológica nunca antes desarrollada por ningún evangelista.

Jesús no es solo el gran Profeta de Dios. Es «la Palabra de Dios hecha carne», hecha vida humana; Jesús es Dios hablándonos desde la vida concreta de este hombre.

Más aún, en la resurrección, Dios se ha manifestado tan identificado con Jesús que el evangelista se atreve a poner en su boca estas misteriosas palabras: «El Padre y yo somos uno», «el Padre está en mí y yo en el Padre».

Por supuesto, Dios sigue siendo un misterio. Nadie lo ha visto, pero Jesús, que es su Hijo y viene del seno del Padre, «nos lo ha dado a conocer». Por eso Juan va narrando los «signos» que Jesús hace revelando la gloria que se encierra en él, como Hijo de Dios enviado por el Padre para salvar al mundo.

Si cura a un ciego es para manifestar: «Yo soy la luz del mundo. El que me siga no caminará a oscuras, sino que tendrá la luz de la vida».

Si resucita a Lázaro es para proclamar: «Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá».

A la luz de la resurrección, el evangelista revela que el objetivo supremo de Jesús es dar vida: «Yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia».

Es lo único que Dios quiere para sus hijos e hijas. «Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna. Dios no envió a su Hijo al mundo para condenarlo, sino para salvarlo» .

A la luz de la resurrección todo cobra una profundidad grandiosa que no podían sospechar cuando le seguían por Galilea.

Aquel Jesús al que han visto curar, acoger, perdonar, abrazar y bendecir es el gran regalo que Dios ha hecho al mundo para que todos encuentren en él la salvación.